miércoles, 7 de marzo de 2012

Calvario de Villacadima (Guadalajara)


Uno de los primeros post de este blog, allá por el mes de agosto de 2011, estuvo dedicado a una talla del Ecce Hommo que, atribuida a la Escuela Castellana del XVII, se expone en el Museo Diocesano de Sigüenza. Entonces hacía una pequeña reflexión sobre la necesidad de que el patrimonio mueble de los templos sitos en aquellos pueblos que poco a poco van viendo como su cada vez más envejecida población se va reduciendo hasta llegar a mínimos, e incluso en algunos casos a desaparecer por completo, se traslade a espacios museísticos debidamente acondicionados donde puedan ser vistas por todo aquel amante del arte que así lo desee, a la vez que se evita su más que probable expolio.


Vuelvo nuevamente sobre los bienes de esta abandona localidad con un Calvario procedente de su parroquial, y que también podemos ver expuesto en el citado Museo Diocesano de Sigüenza.  De comienzos del siglo XIV, se trata de una pieza “si no de una calidad artística excepcional, al menos resulta tremendamente espectacular”.


De esta manera lo describe el Catálogo del Museo, que continúa: “las tallas son de madera policromada al temple, de comienzos del siglo XIV. En sí mismas son un maravilloso resumen de lo que es el gótico. Cristo está muerto, pero su rostro está lleno de paz, y la transmite. A San Juan le puede el dolor, que apenas consigue esconder tras su mano; y María está tan serena, que uno sospecha que la aflora la seguridad de la fe en la resurrección de su Hijo”. En resumen, una pieza digna de contemplarse “in situ” con detenimiento en la casi inexcusable visita que todo buen amante del arte sacro debería de hacer a este espacio museístico seguntino.

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