viernes, 16 de marzo de 2012

Frontal de altar de Sant Quirc de Durro.

Procedente de la ermita de Sant Quirc (San Quirce) de Durro se expone en el Museo de Arte de Cataluña un frontal de altar románico fechado en el siglo XII. Consta de cinco escenas enmarcadas por un friso geométrico a base de formas romboidales con motivos vegetales.


En la escena central se representan las imágenes de los Santos Quirce niño y  Julita, su madre, identificados por las inscripciones que los acompañan. Ambas figuras están dispuestas de la misma manera en que se representan habitualmente a la Virgen María y al Niño Jesús y están rodeados por una mandarla que tiene la particularidad de no estar acompañada de las figuras del tetramorfos o de ángeles.


En la parte superior izquierda aparece Sant Quirc martirizado por dos personajes que lo sierran por la mitad, desde la cabeza hasta la mitad del tronco, mientras que levanta los brazos hacia el cielo en señal de santidad. A reseñar el desproporcionado tamaño del Santo en comparación con sus verdugos, a pesar de que este martirio lo sufre siendo niño.


Debajo se representa al Santo en compañía de su madre, dentro de una caldera supuestamente llena de aceite hirviendo.


En la escena superior del lado derecho San Quirce está siendo sometido a la tortura llamada “Passio Clavorum”, consistente en clavar en el rostro tantas puntas como años tiene: una en cada ojo, dos en la nariz, una en la boca y otra en las orejas.


Por último, en la parte inferior de este mismo lado dos sicarios están acuchillando al Santo.


Este frontal puede considerarse como un paradigma del afán de simetría que se da en el románico. En las cuatro escenas el cuerpo del Santo actúa como eje de simetría de los dos sayones que presentan igual movimiento y visten los mismos ropajes, únicamente individualizados por la forma y el color del pelo y la barba.

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