martes, 13 de noviembre de 2012

Los discípulos de Emaús (Abraham Bloemaert)

Aunque oficialmente prohibido el culto católico en los Países Bajos, durante los siglos XVI y XVII continuó existiendo, tolerada de alguna manera, en Utrech una importante comunidad católica. A la misma llegó en 1593 Abraham Bloemaert, permaneciendo en la misma hasta su muerte en 1651.
Durante un corto período, el pintor experimentó con las posibilidades que ofrecían los nuevos modelos artísticos italianos que se dieron a conocer indirectamente a través del material que sus alumnos Hendrick ter Brugghen, Gerrit van Honthorst y Dirck van Baburen trajeron de los viajes de estudios que realizaron a este país. El grupo fue influenciado en particular por Caravaggio, tanto en cuanto a la temática como al estilo.

 
En Los discípulos de Emaús, Bloemaert combina las principales características de este estilo, de tal manera que se considera la pintura  más importante de la llamada escuela de los Caravaggists Utrecht. Estas características son: la representación de grandes figuras de medio cuerpo, su individualización, con un fuerte sentido de la emocionalidad y, en particular, el uso del claroscuro con fuertes efectos de luz y oscuridad, y las sombras afiladas, producidas por una fuente de luz mínima, en este caso dos velas separadas.
El cuadro representa la escena bíblica en la que Jesús, con un gesto que remite a la Última Cena, parte el pan y al hacerlo confirma su resurrección de entre los muertos a dos de sus discípulos que no lo habían conocido hasta entonces, y a los que se encuentra camino de la aldea de Emaús. Se completa la composición con un cuarto personaje con turbante que está sirviendo la mesa.


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