jueves, 14 de febrero de 2013

Cristo con la cruz (El Greco)


En la obra del Greco encontramos varias versiones de este tema, algo que le ocurría a menudo cuando uno de sus modelos se hacía popular y debía de repetirlo para otros encargos. Novedosa resulta la imagen que presenta de Cristo en forma de figura sin heridas con la cruz colocada de tal manera que parece que la abraza, en contraposición a la representación clásica de una persona rota por el dolor del sufrimiento infringido y padeciendo bajo el peso de la cruz camino delo Calvario.


Cristo se nos presenta con una mirada serena a la par que llorosa, que parece transmitir al espectador que acepta su destino de morir en la cruz. La posición de las manos es elegante, típica de la pintura y escultura italiana que el Greco aprendió durante su estancia en Venecia.
Las ropas que viste son las clásicas de la pasión, traje rojo carmesí y manto azul oscuro; interesante resulta el juego de luces y sombra de los pliegues de los ropajes. Curioso es el nimbo romboidal, raro en la pintura occidental, que el pintor importó de su etapa en Creta.


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