sábado, 30 de marzo de 2013

Cristo Yacente (Gregorio Fernández)


Esta magnífica obra del naturalismo castellano, caracterizada por la sobriedad que emana de su idealizada anatomía, su respeto a las leyes del “decoro”, o su desmayo mortal, es también un ejemplo del gusto barroco por el efectismo, conseguido en el contraste entre la visión real de un Dios muerto y su imagen artística. Con su énfasis en la belleza formal y, a la vez, en una emotiva crueldad patética, manifiesta la ambición pedagógica de los Jesuitas, para cuya Casa Profesa de Madrid la realizó Gregorio Fernández, y de su retórica, que tanto influyeron en el arte del siglo XVII.

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