miércoles, 27 de marzo de 2013

Tríptico de Haneton (Bernard Van Orley)


El centro del tríptico lo ocupa la representación del entierro de Cristo. La Virgen, San Juan, María Magdalena y las dos Marías rodean el cadáver antes de darle sepultura; las lágrimas caen por sus rostros como perlas traslúcidas y las sombras de color marrón subrayan el dolor de sus expresiones. Al fondo aparecen José de Arimatea y Nicodemo acompañados de la corona de espinas que viene a recordarnos que fueron ellos los que bajaron a Cristo de la cruz.


Van Orley ha sacado la escena de su contexto histórico, eliminando cualquier elemento narrativo, excepto una esquina de la timba de piedra visible en la parte inferior derecha, para centrar la atención en las personas, muy juntas una contra otra sobre un fondo dorado. De esta manera, el entierro se convierte en un acto de devoción, al modo de la tradición de la pintura flamenca primitiva.


Por otra parte, las formas fluidas, la naturaleza monumental de las figuras y ciertas actitudes señalan la influencia de Durero y de la escuela italiana. Esta misma composición, con la adición de un fondo de paisaje y de la tumba, la repite Van Orley, que también era un conocido decorador y diseñador de tapices y vidrieras, en un tapiz conservado en la National Gallery of Art de Washington.


El tríptico fue encargado alrededor de 1520 por Felipe Haneton para colocarlo encima de la sepultura familiar en la iglesia de Santa Gúdula de Bruselas.  El donante ocupaba un cargo político de alto rango, después de haber sido nombrado primer secretario del Gran Consejo por Carlos V en 1518 y encargado de juzgar las peticiones de audiencias con el emperador; también fue tesorero de la Orden del Toisón de oro.


En la tabla izquierda del tríptico aparece Haneton junto con sus siete hijos, acompañados de San Felipe.


En la tabla derecha se representa a Margarita Numan, esposa del donante, junto a sus cinco hijas y Santa Margarita de Antioquía.
 

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