jueves, 3 de octubre de 2013

Doña Juana la loca recluida en Tordesillas junto a su hija la infanta Catalina (Francisco Pradilla Ortiz)



En esta obra de gran tamaño, Pradilla presenta una escena en la que Doña Juana la loca y su hija se encuentran en un ambiente íntimo, para cuya arquitectura el pintor se inspiró en el Palacio de los Duques de Frías en Ocaña. La atmósfera de desolación y tristeza queda patente sobre todo en la figura de la Reina, que vestida de luto junto a la ventana, dirige su triste mirada al espectador. En toda la pintura se aprecian pequeños detalles como los vestidos, adornos y objetos que evidencian un gran rigor arqueológico y que transmiten una perfecta ambientación histórica.



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