domingo, 17 de septiembre de 2017

Martirio de San Andrés (Pedro Díaz de Oviedo)


En el Museo de Navarra se expone esta tabla al óleo que representa el Martirio de San Andrés. Formaba parte del retablo titular de la capilla de San Andrés Apóstol, que entre 1476-1500 realiza Pedro Díaz de Oviedo. En el cuadro tres sayones atan a una cruz en forma de aspa a San Andrés; a la izquierda el procónsul Egeas, con rica vestidura talar y turbante amarillo, ordena el martirio del Santo, acompañado de un grupo de hombres de Patrás. San Andrés aparece de frente atado a la cruz, con barba y melena oscuras y coronado con un limbo dorado. Los demás personajes van ricamente vestidos y tocados según modelos hispanoflamencos. La escena transcurre en un interior sugerido por un arco en primer plano y un suelo de baldosas que marcan una perspectiva lineal muy forzada. La composición, en la que predominan los verdes y rojos, favorece una narrativa clara y eficaz. El efecto de tercera dimensión se ensaya a través de la perspectiva, de la posición de los personajes y del modelado en sombras de los ropajes.


lunes, 11 de septiembre de 2017

Retrato del Marqués de San Adrián (Francisco de Goya)


En el Museo de Navarra de Pamplona se expone esté óleo que Goya pinta en 1804. Se trata de un retrato al natural, realista, de D. José María Magallón y Armendáriz, V Marqués de San Adrián, noble navarro que accedió a la Grandeza de España en 1802. Tras una postura convencional se intuye a un hombre altanero y, a la vez, simpático, muestra evidente de la plena captación psicológica que Goya hacía de sus personajes. El retrato reúne al cazador y al aficionado a la lectura, todo lo cual le confiere una marcada aura de distinción. Hay que destacar la acentuada expresividad del rostro y la belleza cromática, las calidades táctiles de las prendas que viste y la lograda composición en la que resalta los elementos sobre el claroscuro del fondo, así como los rasgos abocetados e impresionistas en ciertas zonas, como las mangas. (texto extraído de la cartela informativa que figura en el Museo junto al cuadro)

miércoles, 30 de agosto de 2017

Virgen de Iguacel (Huesca)


 Talla en madera policromada datada en el siglo XII, que procedente de la ermita de Santa María de Iguacel, en el valle de la Garcipollera, se expone en el Museo Diocesano de Jaca. La talla responde al prototipo iconográfico de Virgen en majestad, sedente, con el Niño sobre su regazo sin muestras de comunicación entre ambos, siguiendo el modelo de la Theotokos, es decir, la Virgen como Trono de Dios.


La Virgen viste al modo romano, con velo ceñido a la cabeza para ocultar el cabello, y túnica y manto sujeto con un broche dorado. Tiene el brazo derecho avanzado y sujeta con la mano un objeto que puede ser interpretado como una esfera, en alusión a la soberanía del Hijo, o como el fruto prohibido que la simboliza como nueva Eva, destacando su papel como intercesora entre el hombre y Dios.
 

El Niño está sentado sobre la rodilla izquierda de su Madre, rompiendo así la simetría que caracteriza a las primeras tallas románicas. Presenta rasgos faciales propios de una persona adulta aludiendo a su naturaleza divina, y se cubre con vestido simple decorado con los mismos motivos vegetales que se aprecian en la indumentaria de la Virgen. Con su mano izquierda sujeta el Libro Sagrado cerrado, mientras que la diestra, de gran tamaño por ser un añadido posterior, no adopta la típica disposición románica de bendecir, sino que aparece apoyada sobre el pecho.


Ambas imágenes se caracterizan por su frontalidad, hieratismo y aspecto sereno, distante e intemporal. Destaca el buen estado de conservación de la policromía original que permite apreciar el color rojo de la túnica de María, símbolo del sacrificio que sufrirá su Hijo, y el tono verdoso del manto como muestra de la esperanza que entra en el mundo con el nacimiento del Niño. (descripciones tomadas de la cartela explicativa del Museo)