martes, 17 de enero de 2017

Gran Dama Oferente (cultura ibérica)


En el Santuario del Cerro de los Santos de la localidad albaceteña de Montealegre del Castillo se halló esta escultura datada en el siglo III a.C. Representa una figura femenina labrada en bulto redondo a tamaño casi natural en actitud oferente. Va vestida con una superposición de tres túnicas, la superior cerrada en el cuello con una fíbula tipo La Tène, y sobre ellas un pesado manto. Su elevado status queda reflejado en las joyas que porta, así como en el peinado de tirabuzones y el elaborado postizo rematado por rodetes que enmarcan su rostro. Por su vestimenta y ornamentación se ha identificado con una mujer joven en su presentación a la divinidad, como parte de un rito de paso de edad.



lunes, 9 de enero de 2017

Dama de Baza (cultura ibérica)




En el Museo Arqueológico Nacional de Madrid se expone una interesante colección de tallas ibéricas. Entre ellas, la conocida como Dama de Baza, por haberse hallado en esta localidad granadina. Representa a una mujer de la aristocracia de la ciudad de Basti (Baza), heroizada mediante un destacado ritual funerario.
Su singularidad radica en su función como urna cineraria y en los elementos de carácter simbólico que la acompañan: el sillón alado, símbolo de la divinidad, y el pichón que lleva en la mano, que se interpreta como nexo entre la mujer mortal y la diosa que actúa como protectora, tanto del ave como de los huesos de la difunta.
El ajuar de la sepultura incluye además piezas cerámicas de influencia oriental, que hablan de la antigüedad del linaje de la difunta, y elementos metálicos en forma de cuatro panoplias de guerrero depositadas a los pies a modo de ofrenda, que se interpreta como reflejo de las honras fúnebres celebradas con luchas de guerreros.




miércoles, 21 de diciembre de 2016

San Bartolomé (Miguel Ximénez)


Esta pintura, actualmente en el Museo de Huesca, forma parte de un conjunto de cinco tablas de un retablo procedente de la Iglesia de San Pablo de Zaragoza. Cuatro de ellas representan a santos entronizados (San Pedro mártir de Verona, San Bartolomé apóstol, San Esteban protomártir y Santo Domingo de Guzmán) y la quinta la imagen sedente de Nuestra Señora del Rosario ocupando el lugar central como posible titular del retablo. Las tablas de San Bartolomé, La Virgen y San Esteban llevan en la parte superior una franja con el mismo brocado de motivos florales y vegetales.
San Bartolomé se representa en primer plano, de cuerpo entero, sentado ligeramente en tres cuartos hacia su izquierda. Va vestido con túnica y manto blanco salpicado de grandes flores que se repiten simétricamente y ribeteado en oro. Luce melena larga y barba bifurcada negras. Rodea su cabeza doble aureola dorada. Bajo su brazo derecho sujeta un libro, Sus atributos personales son el alfanje que toma por la empuñadura con su izquierda, instrumento con el que fue desollado vivo, y los demonios encadenados, situados a sus pies al lado izquierdo; a uno de ellos lo pisa aludiendo a las dos veces en las que el santo encadenó al diablo, cadena que sujeta con su diestra.
El sitial se eleva sobre una plataforma de perfil poligonal. Está decorado con molduras y rosas. El respaldo queda cubierto por un paño de telas recamadas.
Su martirio le supuso el patronazgo de las corporaciones que trabajaban el cuero. En lo referente al pasaje del demonio se le invocó contra los espasmos, convulsiones y enfermedades nerviosas en general.
La entonación general de la pintura es oscura, aunque la capa del santo y los brocados resaltan la contrarrestan.