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jueves, 10 de julio de 2014

Retrato de María de Médicis (Antonio Van Dyck)


Este retrato que se expone en el Museo de la ciudad francesa de Lille, es una réplica del conservado en el Museo de Bellas Artes de Burdeos, pintado por Van Dyck en 1631 cuando la reina estaba exiliada en la ciudad de Amberes. A principios del siglo XVIII la pintura se alargó verticalmente mediante bandas a ambos lados de la tela, reduciendo de esta manera la altura; es posible que en origen el retrato fuese de cuerpo entero como el de Burdeos.


lunes, 22 de octubre de 2012

Retrato de una dama genovesa y su hija (Antonio Van Dyck)

 
En este cuadro Van Dyck representa a la señora a la izquierda de la composición, vestida con un amplio traje negro y sentada en un sillón bajo un cortinaje rojo.  Con esta entonación contrasta la figura clara, plateada, de la muchacha que aparece al otro lado pulsando el teclado de un instrumento en cuyo frontis se lee la inscripción “VIRTVTE GAVDET” alusiva al placer filarmónico. El artista se ha situado en un punto de vista bajo, lo cual de monumentalidad a la composición. El equilibrio del cuadro nace de la oposición entre una masa oscura más extensa y una superficie clara más restringida, que de esta manera quedan perfectamente compensadas puesto que lo claro atrae más la mirada del espectador.


jueves, 28 de junio de 2012

Sileno ebrio (Antonio Van Dyck)

Antonio van Dyck fue un pintor flamenco que se dedicó especialmente a la elaboración de retratos. Tras una larga estancia en Italia, llegó a ser el primer pintor de corte en Inglaterra. Es conocido por sus retratos de la nobleza genovesa y de Carlos I, rey de Inglaterra, su familia y su corte. Su pintura, de elegancia relajada, influyó en los retratistas ingleses como Peter Lely. Además del retrato, se ocupó de temas bíblicos y mitológicos.


 Este cuadro de Sileno ebrio está realizado con extraordinaria fuga, luz plena y pincelada grande. Las figuras se aprietan llenando por completo el espacio del lienzo, y la borrachera del obeso anciano se expresa en una orgía de color, en las cálidas carnaciones realzadas por los mantos rojos y azul, cuyas tonalidades son tan peculiares de Van Dyck. El cuadro está firmado en el fondo del jarro que empina el borrachín situado detrás con un monograma de las tres iniciales AVD del nombre del pintor entrelazadas.