lunes, 16 de abril de 2018

Novia lagarterana (Joaquín Sorolla)


Este cuadro, también titulado "Tipos de lagarterana", fue realizado en la primavera de 1912 como estudio preparatorio para el panel dedicado a "Castilla, La fiesta del pan", uno de los catorce grandes paneles que pintó para decorar la biblioteca de la Hispanic Society of America de Nueva York, con los que se intentaba transmitir al público americano una imagen de España que reflejase la identidad nacional. En estos paneles Sorolla reflejó como fondo los monumentos más representativos de cada región enmarcando escenas colectivas de fiesta y trabajo en las que el pintor quiso representar el aspecto de los pueblos españoles a través de la indumentaria regional de cada región como una de sus señas de identidad más significativas.
En este primer estudio, la figura masculina de la derecha puede ser identificada en la parte central del panel definitivo. Es una constante en los estudios de este periodo la composición que aquí vemos, con los personajes de tamaño natural, de cuerpo entero, de pie, en posición frontal, formando parejas o grupos en pose casi fotográfica en un entorno más o menos neutro. De este modo la atención se centra en el traje y en los rostros, que muestran las variantes fisonómicas que caracterizan a los diferentes tipos regionales.  (texto extraído del catálogo en línea del Museo Sorlla, donde se expone esta obra)


martes, 10 de abril de 2018

La Virgen de la Merced (Francisco de Zurbarán)


Zurbarán representa a la Virgen coronada de rosas, con el escudo de la Merced sobre el pecho y sentada sobre un trono de nubes. Sostiene en pie al Niño, vestido de blanco, que se apoya sobre la mano izquierda de su madre y la abraza con el brazo izquierdo, mientras extiende el derecho en gesto de bendecir. Un haz de rayos luminosos emana de la cabeza de la Virgen e ilumina una aureola de cabecitas de querubines entre nubes doradas. (texto extraído del catálogo en línea del Museo Lázaro Galdiano, donde se expone esta obra)


miércoles, 4 de abril de 2018

La Resurrección de Cristo (Pedro García de Benabarre)


Tras ser devuelta a Aragón por la Diputación de Lérida en 2014, pasó a formar parte de la colección permanente del Museo Diocesano de Huesca. En fotografías antiguas se aprecia como se trata de un fragmento de una tabla de mayores dimensiones, con la representación parcial de la Resurrección de Cristo pintada al temple con retoques al óleo. Se enmarca en mazonería de madera tallada y dorada de tradición gótica, en gran parte producto de la reposición, con decoración vegetal en el arco conopial de remate; dos pináculos laterales sobre pilastras la enmarcan. La tabla formaba parte de un desaparecido retablo de la iglesia parroquial de la localidad de Benabarre. Datada hacia mediados del siglo XV, su autoría se atribuye a Pedro García de Benabarre.
En origen tenía el doble de altura que la actual y representaba a Cristo resucitado saliendo del sepulcro, acompañado de cuatro soldados dormidos, dos delante del sepulcro y dos detrás. Tras la mutilación de la tabla, los dos soldados de la parte inferior han desaparecido, al igual que la mayor parte del sepulcro. Cristo aparece representado en actitud triunfante, bendiciendo con la diestra mientras que con la izquierda sostiene un fino estandarte con una cruz blanca sobre fondo rojo que ondea suavemente, como símbolo de su victoria sobre la muerte. Rodea la cabeza un nimbo crucífero dorado y decorado con pequeños motivos incisos y viste “perizonium” y un fino manto blanquecino cerrado con un broche de orfebrería. La figura es esbelta y el rostro presenta rasgos bastante definidos y expresivos, aspecto éste que denota el interés del artista por individualizar a los personales. Las figuras de los dos soldados han sido completamente repintadas.


miércoles, 28 de marzo de 2018

Nuestra Señora del Rosario (Miguel Jiménez ó Ximénez)

Esta pintura, actualmente en el Museo de Huesca, forma parte de un conjunto de cinco tablas de un retablo procedente de la Iglesia de San Pablo de Zaragoza. Cuatro de ellas representan a santos entronizados (San Pedro mártir de Verona, San Bartolomé apóstol, San Esteban protomártir y Santo Domingo de Guzmán) y la quinta la imagen sedente de Nuestra Señora del Rosario ocupando el lugar central como posible titular del retablo. Las tablas de San Bartolomé, La Virgen y San Esteban llevan en la parte superior una franja con el mismo brocado de motivos florales y vegetales.
La Virgen se representa en primer plano, en posición sedente, en tres cuartos hacia su izquierda. Viste túnica granate con cuello y puños resaltados y manto azul con el reverso adamascado en verde y ribetes dorados en relieve. Luce una larga melena, rizada y suelta; sobre su cabeza porta una corona rodeada por una aureola, ambas de oro en relieve. Con sus manos sostiene al Niño que, de pie y desnudo, se mantiene en su regazo, sujetando en su mano izquierda un rosario; su cabeza está enmarcada también por un nimbo de oro. Madre e hijo están circundados por una guirnalda o rosario de forma ovalada, a modo de mandorla, cuyas cuentas son rosas blancas, separando cada decena por una rosa roja.
A los pies de la Virgen se observa el creciente lunar y tras ella, unos rayos de sol en un foco luminoso rojo y amarillo. Estos elementos aluden a la Inmaculada Concepción, basada en la descripción del Apocalipsis 12,1., además de las rosas y los lirios que adornan el pavimento.
En segundo término, sobre un fondo dorado, flanqueando a la Virgen y al Niño, un ángel a cada lado, de pie. Sujetan y extienden un dosel, y al desplegar sus coloreadas alas parecen cobijar y, al mismo tiempo resaltar al grupo de María y Jesús, en un espacio cuya referencia espacial física viene dada por las baldosas del pavimento dispuestas en fuga para proporcionar la profundidad. (texto extraído de la ficha del CERES)

lunes, 19 de marzo de 2018

Retrato de señora (Federico de Madrazo)

Federico de Madrazo pinta este retrato en 1863, como consta en la parte inferior derecha del mismo junto a su firma. Representa a una aristocrática dama de unos 35 años, de complexión gruesa, con el cabello rizado recogido que le cae por los hombros, adornado con una flor. De rostro serio y mirada directa y altiva, viste un lujoso traje de generoso escote, en el que luce una gargantilla de perlas y brillantes. (texto extraído del catálogo en línea del Museo Lázaro Galdiano)