miércoles, 5 de diciembre de 2018

Saltando a la comba, La Granja (Joaquín Sorolla)


En 1907 la familia Sorolla pasa el verano en la Granja de San Ildefonso. Sorolla utiliza como motivo central de este cuadro a su hija Elena, que en aquel momento tiene 12 años. El salto de la niña resulta evidente por la falta de contacto con su sombra, un recurso sencillo, pero muy eficaz, y la composición entera se contagia de ese movimiento elástico, acentuado por las carreras circulares de los niños que se persiguen alrededor del estanque. (texto basado en el que figura en la Guía del Museo Sorolla)

jueves, 29 de noviembre de 2018

Retrato de Gumersinda Goicoechea (Francisco de Goya y Lucientes)


Con motivo de la boda de su hijo Francisco Javier con Gumersinda Goicoechea el 5 de julio de 1805, Goya realiza una serie de siete retratos en miniatura sobre planchas de cobre en formato circular que representan a su hijo Javier, la novia, sus tres hermanas y los padres de éstas. Todos los medallones se caracterizan por la profunda captación psicológica del personaje. En este caso Gumersinda mira directamente al espectador sin demasiada alegría, con mirada distante. Lleva un vestido con ligero escote y un sombrero de mimbre decorado con un lazo rosa. Técnicamente, Goya utilizó la propia imprimación rojiza para crear sombras que aumentan el volumen de la figura a la altura del cuello. Al igual que en el resto de los medallones, Goya supo captar magistralmente la psicología de los personajes. El medallón fue adquirido por el Museo de Zaragoza, junto con el de Francisco Javier Goya, en el año 2003. (texto basado en el que figura en la web de la Fundación Goya en Aragón)

Retrato de Francisco Javier Goya (Francisco de Goya y Lucientes)


Con motivo de la boda de su hijo Francisco Javier con Gumersinda Goicoechea el 5 de julio de 1805, Goya realiza una serie de siete retratos en miniatura sobre planchas de cobre en formato circular que representan a su hijo Javier, la novia, sus tres hermanas y los padres de éstas. Todos los medallones se caracterizan por la profunda captación psicológica del personaje. En el caso de Francisco Javier, aparece retratado de busto, con la cabeza ligeramente girada hacia la izquierda. De rostro juvenil, tenía 17 años cuando Goya lo retrató, manifiesta un gesto melancólico y de enfado a la vez. El cabello peinado hacia delante se confunde con el tono oscuro del fondo. Viste levita abotonada con el cuello levantado por donde asoma la camisa blanca que le cubre hasta la barbilla.  El medallón fue adquirido por el Museo de Zaragoza, junto con el de Gumersinda Goicoechea, en el año 2003. (texto basado en el que figura en la web de la Fundación Goya en Aragón)

viernes, 23 de noviembre de 2018

Arqueta de Buira (Bonansa -Huesca-)


Arqueta de madera estucada y policromada con herrajes, datada en el siglo XIV, que forma parte de los bienes eclesiásticos de la Diócesis Barbastro-Monzón que en la actualidad se encuentran depositados en el Museo Comarcal y Diocesano de Lérida. Procede de la iglesia de San Hilario en la localidad ribagorzana de Buira, actualmente dependiente de la de Bonansa. Realizada en madera con labores de estuco, dorados, picados y policromados, tiene forma rectangular. En su decoración priman las figuras de aves en forma de ocho águilas, con el pico y el cuello muy pronunciado, y con las alas abiertas y sinuosas, que rellenan las zonas más visibles de la arqueta, frontal y laterales. Están realizadas en relieve dorado y picado que contrasta con el fondo azul con trazos rojos que acentúan el dorado de las figuras. Se acompañan de un vistoso repertorio de motivos vegetales y animales, como conejos, pájaros, mariposas, ocas, cigüeñas y un perro, que se reparten por los lados y por la cubierta. Tanto sus elaborados relieves como sus inscripciones la convierten en uno de los bienes más excepcionales del grupo que Lérida debe devolver a Aragón. Este repertorio decorativo y epigráfico lleva a los expertos a dudar sobre si en principio su uso fue pagano o directamente religioso.




domingo, 18 de noviembre de 2018

Virgen con el Niño (Juan de la Abadía “el viejo”)


Juan de la Abadía representa en este caso a la Virgen con el Niño sentada en un trono sobre un fondo dorado a cuyos laterales aparecen dos ángeles músicos que tañen instrumentos de cuerda. María aparece como una mujer de larga cabellera y tez pálida, vestida con un amplio manto trabajado con angulosos pliegues. En sus brazos tiene al Niño, dejando patente una actitud cercana y afectiva entre ambos que refleja la humanización de los gestos, propia del gótico. Todos los personajes portan limbos dorados decorados con líneas concéntricas en relieve realizadas con la técnica del pastillaje. Destaca en la composición la perspectiva que proporciona a la escena el suelo embaldosado sobre el que se asienta el trono. (texto basado en el que figura en el catálogo on-line del Museo de Huesca)