lunes, 8 de octubre de 2018

Gitano de Figueres (Salvador Dalí)


Desde los primeros años de la década de los años 20 y hasta mediados, Salvador Dalí muestra ciertos préstamos estéticos del artista uruguayo Rafael Barradas. Éste había llegado a Madrid en 1918 introduciendo notas del futurismo y el cubismo en la vanguardia española. Esta obra nos remite a la llamada "tertulia de los alfareros", donde Rafael Barradas y Alberto Sánchez inician una íntima relación artística que se desarrolla sobre todo en las páginas de la revista madrileña "Alfar", a la que tiene acceso Salvador Dalí. Este Retrato de gitano recuerda algunas imágenes realizadas por esos dos artistas, donde existe todavía ciertas notas de la vanguardia, pero en paralelo, donde se hace patente la vuelta al orden, a la figuración, de Barradas. Para algunos historiadores, este interior donde está representado el gitano podría ser una de las habitaciones de la Residencia por la aparición de cuadros detrás de la figura y por el desorden, casi caótico, de la habitación, tal y como describen muchos de los que por allí pasaron durante aquellos años. Entre ellos, uno de los testimonios más conocidos es el del poeta Rafael Alberti. (texto extraído de la reseña del cuadro en el bloq Artehistoria)

miércoles, 3 de octubre de 2018

Capricho alegórico: La avaricia (Eugenio Lucas Velázquez)


Lucas Velázquez pinta este óleo en 1852 como parte de una pequeña seria de tres tablas que representan escenas de brujería protagonizadas por diablos y personajes del clero, relativas también a pecados capitales: La avaricia, El castigo de la lujuria y Noche de brujas, conservadas estas dos últimas en el Wadsworth Atheneum Museum of Art de Hartford en Connecticut, mientras que la primera se expone en el Lázaro Galdiano de Madrid.
Junto a una mesa, sobre la que se ven monedas de oro, cachivaches y un libro abierto, un orondo personaje, vestido con hábito amarillo y bonete rojo, coge en brazos dos grandes sacas, seguramente llenas de monedas. Sobre la mesa aparece un personaje diabólico con alas y orejas negras, que vise hábito y capirote y sujeta una guadaña, señalando con gesto acusador al avaricioso monje. Siniestras figuras brujeriles y monstruosas rodean la mesa y sobrevuelan la escena en un cielo negro. Por el suelo hay libros esparcidos y un globo terráqueo, posiblemente como símbolo del desdén de la sabiduría por la avaricia del dinero, que parece ser el aparente significado de esta alegoría. (texto extraído del catálogo en línea del Museo Lázaro Galdiano)

jueves, 27 de septiembre de 2018

San Sebastián y San Juan Evangelista (Sorripás -Huesca-)


Tabla procedente de la iglesia parroquial de Sorripás. De autor desconocido, se data en el último cuarto del siglo XV dentro del estilo hispano-flamenco. Representa a San Sebastián y San Juan Evangelista sobre un fondo de brocado. Ambos aparecen como hombres jóvenes de largos cabellos, imberbes, portando nimbos dorados y ataviados con ricas vestiduras decoradas con pasamanería dorada. El personaje de la izquierda corresponde a San Sebastián, que cubre la cabeza con sombrero de ala ancha de color escarlata y viste una capa con amplias aberturas para los brazos decoradas con pelo de armiño; en la mano izquierda porta un arco de gran tamaño y en la derecha una saeta, ambos elementos alusivos a su martirio. A la derecha, San Juan Evangelista, lleva el cabello descubierto con un corto flequillo y viste una túnica larga de color azul que deja visibles los pies descalzos y una amplia capa de color rosa en la parte externa y verde en la interna. Su mano derecha muestra la actitud de bendecir, mientras que la izquierda porta un cáliz dorado de base hexagonal de cuya copa escapa un dragón alado de color verde. (texto extraído del catálogo en línea de Museo Diocesano de Jaca, de cuya exposición permanente forma parte)


jueves, 20 de septiembre de 2018

El entierro de Cristo (Francisco de Goya)


Esta obra formaba parte del conjunto mural que Goya realizó para la capilla del palacio zaragozano de los condes de Sobradiel entre 1771 y 1772, por encargo de Joaquín Cayetano Cavero y Pueyo; posteriormente las pinturas fueron extraídas del muro y trasladadas a lienzo; en 1929 la condesa viuda de Gabarda las depositó en el Museo de Zaragoza hasta su venta y dispersión en 1932. Esta escena del entierro de Cristo estaba pintada en el techo de la capilla.
La escena tiene como eje de la composición la figura de Cristo en la entrada de una cueva recibiendo la luz del crepúsculo, con la cabeza velada por las sombras que sostienen dos ángeles mientras que María Magdalena, con rostro triste, le unge los pies. Tras ellos la Virgen apoya la cabeza en su mano y San Juan, a su lado, reza mirando al cielo. En el suelo aparece un cesto con un paño, y junto a él la cartela de la cruz y los clavos. El que sean ángeles en lugar de José de Arimatea y Nicodemo los que depositen el cuerpo de Cristo en el sepulcro tiene antecedentes en la pintura italiana del siglo XVI.  La espontaneidad y la genialidad que más tarde serán la nota predominante en Goya quedan reflejadas en esta obra en el intenso colorido y en las pinceladas rápidas y sueltas en la ejecución. (texto extraído del catálogo en línea del Museo Lázaro Galdiano, donde se expone la obra)



viernes, 14 de septiembre de 2018

Desnudo de mujer (Joaquín Sorolla)


En 1902 Sorolla retrata a su mujer desnuda inspirado en “la Venus del espejo” de Velázquez. Clotilde aparece de espaldas, reposando suavemente sobre sábanas de raso rosa que resaltan el moreno de la piel. Se puede catalogar como un desnudo “pudoroso”, ya que el pintor no recoge el rostro de la mujer para evitar que fuese reconocida. El artista se recrea en la ondulante postura de su esposa e invita, con sus pinceladas, a recorrer todo su cuerpo hasta llegar a la hermosa redondez de su trasero como punto central de la composición. A pesar de que Sorolla pintó numerosos retratos de ella, Clotilde no volvió a posar desnuda.