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domingo, 9 de junio de 2013

Marte desarmado por Venus (Jacques-Louis David)


En su exilio belga David pintó la que sería su última obra: Marte desarmado por Venus y las Gracias. El artísta nos presenta una muestra del Olimpo siguiendo su estilo griego, aunque se aprecian signos evidentes del estilo pompier contra el que David había luchado, ya que se produce una acentuación de la textura tersa y nítida de las figuras representadas, presentando un sofisticado carácter que enlaza con las obras que estaban realizando en aquellos momentos algunos de sus discípulos como Girodet-Trioson, Gérard o Gros. Los especialistas consideran este último trabajo como una muestra más del deseo del artista por mantener la paz en Europa, empleando una temática mitológica relacionada con el desarme del dios de la Guerra por el Amor y la Belleza, rechazando así el periodo de violencia que había caracterizado los primeros años del siglo XIX.
El lienzo fue expuesto en París en 1824, concretamente en el Palacio del Luxemburgo, preparándose una puesta en escena que seguía al pie de la letra las indicaciones del pintor. La exposición contaba con tres salas, una para el descanso del público, en la segunda se presentaba el gran lienzo y en la tercera una selección de obras del maestro. A esta muestra asistieron casi 10.000 personas, clausurándose el 2 de marzo de 1825. El 29 de diciembre de ese año fallecía el gran maestro.


domingo, 26 de agosto de 2012

La muerte de Marat (Jacque-Louis David)

 
Estamos ante el retrato de un hombre que acaba de sufrir muerte violenta. El médico jacobino, dentro de su bañera, está escribiendo y le acaban de pasar el memorial escrito por una mujer de 25 años, Carlota Corday, cuyo suplicante texto puede leerse encabezado por la fecha del suceso: 13 de julio de 1793. La propia Carlota irrumpe en la estancia y apuñala a Marat dentro de la bañera, siendo luego apresada y por último guillotinada. David, totalmente identificado con las ideas extremadas de su amigo, nos pinta a éste inmediatamente después del asesinato, desplomado, todavía con la pluma en la mano y a su lado el sangriento cuchillo que le ha dado muerte. En la parte baja de la caja que servía de mesa a la víctima, se inscribe la ostentosa y lacónica dedicatoria del pintor.

 
El cuadro fue realizado enseguida de haber ocurrido el crimen, meses antes de que David fuera encarcelado por sus excesos revolucionarios, que habrían de templarse más tarde, al convertirse en retratista oficial del futuro emperador Napoleón. El macabro asunto iba bien con el sentimiento del artista, que ya había pintado a Sócrates bebiendo la cicuta y que miraba la muerte de su amigo como una tragedia clásica. Éste es el sentido que tiene el cuadro, en la quieta simplicidad de sus elementos y en su moderada coloración. A los ojos de David, Marat es Séneca.