Mostrando entradas con la etiqueta Mariano Barbasán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mariano Barbasán. Mostrar todas las entradas
viernes, 4 de diciembre de 2015
Don Pedro III el Grande en el collado de las Panizas (Mariano Barbasán)
En esta composición Barbasán presenta al rey Pedro III en posición altiva sobre un promontorio acompañado de su séquito mientras contempla la retirada de las derrotadas tropas francesas de Felipe el Atrevido, tras la batalla del collado de las Panizas en 1285.
sábado, 22 de septiembre de 2012
Un rincón de Toledo (Mariano Barbasán)
En este lienzo Barbasán reproduce
un pequeño espacio de Toledo, ciudad que siempre le agradó y que visitaba en
pequeñas escapadas durante su residencia en Madrid. Se trata de un rincón al
que se llega por una calle empinada y empedrada. Son dos edificios que se
juntan en esquina; el frontal muestra detalles de mayor riqueza, la puerta
orlada con columnas con capiteles decorados que soportan un pequeño alero de
canecillos volados en piedra, y en el piso noble un gran ventanal con
vidrieras. La casa colindante ofrece un aspecto más humilde; destaca en su
fachada un pequeño altarcillo devocional que cobija una imagen de Cristo
crucificado. De pincelada rápida y abocetada, destaca por sus colores parduzcos
que otorgan al paisaje un aire romántico.
lunes, 30 de julio de 2012
La ejecución de Juan de Lanuza (Mariano Barbasán)
Esta acuarela sobre papel es un
boceto preparatorio que Mariano Barbasán remitió a la Diputación Provincial de
Zaragoza como adelanto del cuadro definitivo de su segundo envío como
pensionado en Roma. En él se representa la ejecución de Juan de Lanuza, ordenada
por Felipe II en 1591, con la que se dio por finalizada la lucha del pueblo
aragonés por mantener sus libertades, quedando abolidos sus Fueros.
En primer plano, centrando toda
su tensión dramática, se muestra el cadalso con la cabeza en la pica y el
cuerpo de Lanuza tendido en el suelo; sobre él, un grupo de frailes
arrodillados ruegan por su alma. El dramatismo queda acentuado por la gama de
colores a base de grises, blancos y negros. El dibujo preciso y efectista
otorga a la representación una elevada dignificación del momento histórico
representado.
lunes, 25 de junio de 2012
Autorretrato (Mariano Barbasán)
Barbasán pinta este retrato suyo
de busto en 1887, cuando contaba veintitrés años, en Madrid donde residía desde
principios de año acompañando a su hermano en su nuevo destino militar. El
cuadro, realizado dos años antes de su partida a Italia, muestra las enseñanzas
aprendidas en la Escuela de Bellas Artes de Valencia.
Se trata de una composición de
corte académico, que representa a un joven de pelo moreno y bigote engomado,
ataviado con traje negro con cuello duro y blanco que evoca la moda del siglo
XVII. De semblante serio muestra su perfil derecho, quedando el otro lado
sumido en la oscuridad, y aunque el cuerpo está ligeramente girado, su mirada
se dirige hacia el espectador. De pincelada muy empastada y oscureciendo los
fondos, centra la atención el rostro resaltando las carnaciones por medio de
juegos de luces y sombras.
domingo, 8 de abril de 2012
Plaza de la Retama (Mariano Barbasán)
En 1887 Barbasán pinta esta sencilla escena costumbrista que firma, fecha y dedica a Unceta: “A D. MARCELINO DE UNCETA DEDICA ESTE BUEÑUELO SU AFº MARIANO BARBASÁN / PLAZA DE LA RETAMA TOLEDO SET. 87”.
La composición consta de un escenario basado en un viejo portalón que pertenece a un edificio de paredes encaladas y maltrechas, como queriendo escapar de la escena. A mano izquierda, una pareja de mujeres con un niño en brazos. Grandes manchas de color definen a los personajes, imprimiendo movimiento en la escena que queda resaltado por la gran intensidad lumínica.
domingo, 19 de febrero de 2012
El sueño de José (Mariano Barbasán)
Barbasán pinta este cuadro en 1888 basándose en una fotografía en la que él y sus hermanos teatralizaban un pasaje de la vida de José, hijo de Jacob. Concretamente se ubica en la cárcel, donde José termina injustamente cuando está en la Corte como esclavo del Faraón. Allí coincide con dos siervos más a los que interpreta sus sueños. La pintura evoca el momento en el que José predice que en tres días el copero será liberado, mientras que el panadero hallará la muerte. Destaca en el cuadro su calidad colorista de pincelada corta dentro de una sencilla composición.
Gracias a esta obra, el pintor fue pensionado en 1889 por la Diputación Provincial de Zaragoza para ampliar sus estudios de pintura en la Academia Española de Roma.
viernes, 30 de diciembre de 2011
Plaza de Anticoli Corrado (Mariano Barbasán)
Nuevamente Mariano Barbasán vuelve a representar una escena costumbrista en su conocida plaza de Anticoli. Se trata de una composición en la que diferentes personajes se entremezclan con animales, y en la que destaca el brillante colorido y la luminosidad, conseguidos mediante una técnica de pincelada abreviada y de pequeños toques de color siguiendo las directrices del impresionismo. El pintor refleja en el cuadro la realidad más cotidiana, con tres mujeres que conversan con un hombre que lleva una mula y un borrico cargado de hortalizas.
La composición se estructura con una perspectiva arquitectónica marcada por un edificio con los elementos característicos de una vivienda enraizada con las labores agrícolas. La balconada superior añade al conjunto un elemento típico más de la zona.
A destacar lo bien trabajadas que están las figuras, de una manera detallista, proporcionando vida propia a cada uno de los personajes que integran el paisaje.
jueves, 8 de diciembre de 2011
Plaza de Anticoli: la hora del ordeño (Mariano Barbasán)
Mariano Barbasán pinta este óleo sobre lienzo en 1922, durante su estancia italiana que duró unos treinta años. Se representa la plaza del pueblo de Anticoli Corrado, donde la arquitectura solamente es el escenario donde el verdadero protagonista es un rebaño de cabras. Al fondo, un grupo de personas parecen estar ajenos a lo que está aconteciendo, que es que un numeroso grupo de cabras se dispersa por la plazoleta, mientras unas mujeres y niños observan el ordeño de una de ellas. Obra ya de madurez, destaca la luz que lo invade todo, el vivo colorido y el juego de sombras que configuran una composición armoniosa.
El pintor encontró en este pequeño pueblecito italiano el lugar ideal donde pasar los meses estivales. Sus casas, plaza y paisajes, le sirvieron de inspiración para sus obras de temática costumbrista, a modo de instantáneas fotográficas que reproducen fielmente una realidad vivida muy intensamente por Barbasán.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)















