miércoles, 23 de noviembre de 2011

Retablo de Santa Úrsula del Monasterio de Casbas (Huesca)


El monasterio cisterciense de Nuestra Señora de la Gloria de Casbas fue fundado en 1172 por iniciativa de la condesa Oria o Aurea, esposa de Arnau Mir, conde de Pallars entre 1124 y 1174, en unos terrenos de su propiedad. Con la fundación se dotó al cenobio de bienes y derechos para su mantenimiento, e incluso la propia condesa se retiró almismo como abadesa. Durante los siglos XVI y XVII vivió su época más floreciente. La pérdida de la práctica totalidad de sus bienes con la Desamortización del XIX unida a los daños que sufrió durante la Guerra Civil y la falta de vocaciones abocó al monasterio a su cierre definitivo en el año 2004, vendiéndose más tarde a una fundación privada de la que depende actualmente. La parte más interesante del conjunto monástico corresponde a la iglesia, consagrada en el año 1208 y al claustro gótico del siglo XIV, muy alterado por reformas posteriores.


De sus bienes muebles conservados destaca el retablo de Santa Úrsula que actualmente se expone en el Museo de Arte de Cataluña. Parece ser que pasó a formar parte de la colección del Museo en 1932, aunque se desconoce cuándo y quién lo compró. Podría ser que algún anticuario lo adquiriese para después venderlo al coleccionista barcelonés Plandiura, lo que explicaría su emplazamiento en este espacio museístico.
El retablo está pintado al temple de huevo sobre tabla y según Gudiol dataría de hacia 1300 y su autoría se atribuye al segundo maestro de Biarge, autor de los frescos de la ermita de San Fructuoso de esa localidad. Está compartimentado en una escena central, donde se representa a Santa Úrsula, y seis recuadros superpuestos de tres en tres en cada uno de sus lados, donde se narran escenas de la vida de la Santa y de las once mil vírgenes acompañadas de breves rótulos.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Monasterio de San Francisco (Oviedo)

El que fuere Monasterio de San Francisco fue fundado en Oviedo en el siglo XIII por Fr. Pedro, conocido como “El Compadre” por ser compañero de San Francisco de Asís. Poco se sabe de esta primera construcción, no así de las sucesivas ampliaciones y reformas que se llevaron a cabo en los siglos siguientes.  Así parece ser que la primera afectaría a la capilla mayor y crucero que realizó el maestre Calatrava Gonzalo Martínez de Oviedo.  En 1487 Don Alfonso de Valdecarzana, Gobernador de Asturias, reedificó la iglesia. En el mismo siglo XV se adosó la capilla de los Argüelles en el brazo izquierdo del crucero, a la que posteriormente seguirían otras.
De las fuentes que han llegado a nuestros días podemos deducir que la iglesia del Convento tenía planta de cruz latina con la capilla mayor, las dos colaterales, de menor altura, y el crucero en estilo gótico. En el ábside de planta poligonal de siete lados abrían cinco ventanas apuntadas y tenía contrafuertes escalonados al estilo de las iglesias franciscanas. Se abovedaba el templo con arcos torales que apeaban en machones sobre columnas con capiteles ricamente decorados.


En el siglo XIX, tras la desamortización de Mendizábal, el edificio cambia su función religiosa por la de beneficencia acogiendo el que sería primer Hospital General de Asturias. Los diversos hospitales que había en la Ciudad resultaban insuficientes desde hacía tiempo, habiéndose proyectado ya en el siglo XVI su reunificación en uno solo. Este hospital único comenzó a funcionar en 1837 en las dependencias del convento franciscano. Unos años después fue declarado provincial y pasó a depender de la Diputación Provincial de Oviedo. Según recoge F. Canella, para su instalación se hicieron obras de adecuación del ex-convento que quedó conformado por 8 salas para hombres, 5 para mujeres, galería de baños, salas de autopsia y depósito, cocina, lavadero, estufa para desinfección de ropas, jardín y huerta. Contaba con un Director, personal administrativo, dos capellanes, seis médicos, siete practicantes, dieciocho hermanas de la Caridad, un farmacéutico, dos ayudantes y trece enfermeros. El régimen de visitas médico era de dos diarias además de un servicio de guardia permanente.
Con el tiempo este hospital también resultó insuficiente por lo que la Diputación enajenó el edificio en 1882 y con la venta del solar construyó uno nuevo en Llamaquique. Por otra parte, también en 1882 se derribó el templo de la parroquia de San Juan trasladándose entonces la parroquial a la iglesia del antiguo convento de San Francisco. En 1902 fue derribado el edificio con motivo de las obras de prolongación del ensanche de la Calle Uría y el solar pasó a ser ocupado por la Diputación provincial de Oviedo ubicado en la conocida hoy como Calle Fruela. Por otra parte, el Campo de San Francisco ocupa parte del huerto del antiguo convento el cual pasó a propiedad del Ayuntamiento de Oviedo cuando la desamortización de Mendizábal en 1836.


De aquellas dependencias monásticas se conservan varios elementos, entre ellos cinco ménsulas  del siglo XV talladas con rostros de caballeros y damas. En la foto superior, la primera de a parte superior  izquierda representa a un varón adulto que se cubre con un turbante; a su lado, una dama cubierta con toca de lengüeta y barbuquejo. En la parte inferior, una dama con el griñón de las dueñas luciendo sobre su frente un rico joyel de círculos concéntricos, y el rostro de un varón maduro barbado tocado con calota. En la segunda fotografía podemos ver una doncella con diadema festoneada sobre la frente y gargantilla al cuello.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El suspiro del moro (Marcelino de Unceta)


En este cuadro Unceta representa la marcha de Boabdil, último rey de Granada, hacia su destierro acompañado de su séquito. El Rey aparece, con turbante y manto, sobre la grupa de un caballo árabe negro ricamente enjaezado. Con este lienzo el autor demuesra su maestría en el dibujo y en el modelado claroscurista. El cromatismo agrisado se rompe con algunos toques de dorado y rojo.
Marcelino de Unceta presentó este lienzo en la Exposición Regional Aragonesa de 1885 en un gesto de cortesía, ya que era miembro del jurado y director de las instalaciones.

domingo, 13 de noviembre de 2011

San Onofre (Damián Forment)


Hacia 1520 Forment realiza esta escultura en alabastro policromada para el Convento de Predicadores de Santo Domingo de Zaragoza. No se sabe exactamente si formaba parte del retablo mayor que al escultor se encarga el 11 de octubre de este año de 1520. En este retablo de alabastro debían de figurar las escenas de la Anunciación de la Virgen como principal y a los lados las del Nacimiento de Jesús y de su Madre. Sobre estas, las de Cristo entre los doctores y la presentación. Como remate un grupo escultórico de bulto de un Calvario. El retablo no se terminó y fue cancelado el 13 de enero de 1537.
Forment representa a San Onofre, santo anacoreta de Egipto muerto hacia el 400, con uno de sus atributos: el faldellín tejido de hiedra. Su expresivo rostro se complementa con la rizada barba y larga cabellera que cae hasta los tobillos como corresponde a un asceta. La figura aparece en ligero contraposto, lo que le confiere recogimiento y gravedad. El modelo logrado del Santo le servirá a Forment para la escultura de San Jerónimo del retablo de Santa Ana de la catedral de Huesca.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Virgen con el Niño de Rañín (Huesca)


Pequeña localidad del municio de La Fueva en la comarca del Sobrarbe, Rañín concentra su escaso caserío a lo largo de un cerro recostado en el costado norte por el barranco del Humo. En el extremo occidental del caserío se levanta la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, de primitiva construcción románica con importantes modificaciones y ampliaciones en los siglos XVI y XVII. De la primitiva fábrica únicamente se conserva su ábside semicircular sobre planta de cruz latina. Posteriormente se amplió con dos nuevos tramos a los pies de los brazos del crucero a modo de naves laterales.
Proveniente de esta iglesia se expone en el Museo Diocesano de Barbastro una magnífica talla románica en madera policromada y dorada de la Virgen con el Niño. De finales del siglo XIII, presenta a la Virgen sedente con una esfera en la mano derecha y sujetando con la contraria al Niño sentado sobre su pierna en aptitud de bendecir con una mano mientras que en la otra lleva el Libro de la Vida.