jueves, 17 de septiembre de 2015
Antonio de Covarrubias (El Greco)
Prestigioso jurista y maestrescuela de la catedral toledana, Don Antonio de Covarrubias fue uno de los mejore amigos de El Greco en Toledo. En este retrato aparece representado en una edad avanzada. Su expresión tranquila y sosegada contrasta con los violentos pliegues de su capa negra. La asimetría de los ojos y de la boca realza el realismo de la imagen y refuerza la ancianidad del personaje. A su vez, las tonalidades grisáceas del cabello avivan el tono melancólico del conjunto. La figura se sitúa en primer plano, recortándose sobre un fondo neutro. La luz incide de lleno en el rostro sin apenas crear sombras. Don Antonio forma parte del conjunto de nobles toledanos que protagoniza el Entierro del señor de Orgaz, entre los que también se encuentra su hermano Diego, al que Doménikos haría otro retrato.
martes, 15 de septiembre de 2015
Mariana Waldstein, Marquesa de Santa Cruz (Francisco de Goya)
Goya pinta en este cuadro a la Marquesa de Santa Cruz con un fondo al aire libre. Viste un elegante traje de color negro y porta en la mano izquierda un abanico. Lleva mantilla y un gran lazo en tonos rosas en la cabeza. Los tonos oscuros del vestido se integran perfectamente con el paisaje nuboso del fondo. La mirada alegre y atractiva de la Marquesa parece sugerir una relación amistosa con el pintor. La aplicación de largas pinceladas de color que no definen los contornos otorgan una sensación de abocetado al conjunto, que unido a la elegancia de la aristócrata y al aire intimista que se respira, hacen que este retrato sea uno de los mejores que el pintor hizo en los últimos años del siglo XVIII (1797-99). Mariana Waldstein, natural de Viena, casó con el Marqués de Santa Cruz, bastante mayor que ella, en 1781.
miércoles, 8 de julio de 2015
miércoles, 3 de junio de 2015
La Presentación en el Templo (Iglesia de Secastilla -Huesca-)
En esta segunda tabla del anónimo Maestro de Secastilla se representa el momento en que San José y la Virgen María llevan al Niño al Templo, ocho días después de la circuncisión. San José está representado a la derecha de la escena como un hombre anciano, con barba blanca y apenas pelo, que necesita de un bastón para apoyarse. La Virgen, con la cabeza descubierta, entrega el Niño al sacerdote. Los rostros de ambos parecen denotar tristeza y dolor por las palabras que Simeón dijo a María después de la circuncisión “una espada atravesará tu alma”, que le anunciaban el martirio de su hijo.
María lleva en la mano izquierda
una pequeña cesta de mimbre con los pichones de la ofrenda, imprescindibles
para poderse llevar a cabo el ritual de purificación, a los 40 días de haber
dado a luz. De acuerdo con los Evangelios, la mujer que está a la izquierda del
sacerdote es la profetisa Ana, que reconoció en Jesús al Mesías, aunque parece
ser que el artista ha querido representar en ella a Santa Ana, ya que lleva
nimbo de santidad, algo lógico al tratarse de una escena familiar a la abuela
del Niño.
La Circuncisión (Iglesia de Secastilla -Huesca-)
Dentro de la exposición
permanente del Museo Diocesano de Barbastro podemos ver dos tablas, de autor
anónimo conocido como Maestro de Secastilla y datadas en el siglo XVI, que representan
sendos momentos de la infancia de Jesús: la Circuncisión y la Presentación en
el Templo.
La escena de la Circuncisión
tiene lugar en la zona sobreelevada del presbiterio en el interior de un
templo. Está protagonizada por el anciano Simeón revestido con una casulla y
tocado con mitra episcopal; la barba larga y cana denota su avanzada edad, ya
que según el Pseudo Mateo tenía en ese momento ciento doce años. En sus manos
sostiene al Niño desnudo sobre unos paños de color rojo que extiende sus manos
hacia su madre. Por las gotas de sangre que todavía derrama el Niño de la
herida y el cuchillo y la bandeja con el prepucio que hay sobre el altar en el
centro de la composición, se deduce que estamos en el momento posterior a la
ceremonia.
María es la tercera protagonista
principal de la escena. Se representa sonriendo y extendiendo los brazos para coger
a Jesús. La figura femenina a la izquierda de la Virgen representa a la
Profetisa Ana que asiste a la ceremonia desde un segundo plano. Como corresponde
a su condición de viuda, su cabeza va tocada. A la derecha de Simeón un hombre
joven señala al Niño con el índice de la mano izquierda extendido y se lleva la
mano derecha a la cabeza expresando su admiración. Podría tratarse de Joel, a
quien citan los apócrifos como un hombre sabio, misericordioso y temeroso del
Señor y que conocía a fondo las leyes divinas y a quien atribuyen el acto de la
circuncisión de Jesús.
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