martes, 2 de febrero de 2016

Antonio Veián y Monteagudo (Francisco de Goya)


Francisco de Goya retrata en 1782 a D. Antonio Veián y Monteagudo por encargo de la Universidad Sertoriana de Huesca, para celebrar su ascenso como miembro del Supremo Consejo y Cámara de Castilla. Nacido en el seno de una ilustre familia de Tamarite de Litera en 1710, entre 1733 y 1748 impartió varias cátedras en la Universidad oscense; en 1749 fue nombrado Alcalde del Crimen de la Audiencia de Barcelona y Oidor de la misma en 1752 y Regente de la Audiencia de Asturias en 1766. Falleció en Madrid en 1784. La inscripción de la cartela al pie del cuadro da noticias de sus estudios y cargos que desempeñó.

El retrato es de cuerpo entero a tamaño natural, de pie y frontal. Veián viste toga negra, asomando golilla blanca en el cuello y vuelillos, también blancos, en los puños, posiblemente la indumentaria de su cargo como Consejero de la Cámara de Castilla. Co la mano izquierda recoge la toga a la altura de la cintura y con la derecha sostiene una carta de súplica con la firma del autor. En primer plano, a su derecha, hay una mesa-escritorio cubierta con un paño verde sobre la que reposan unos papeles y tinteros. A la izquierda, en segundo plano, un sillón tapizado del mismo color. Cubre el fondo del lienzo un cortinaje de gran tamaño y mismo tono verde con un paisaje en gamas azules y añiles a la izquierda del espectador. Tanto el rostro como la indumentaria reducen el trabajo expresivo de los mismos. Su mano diestra, la mesa y el paisaje muestran una mayor calidad.

miércoles, 27 de enero de 2016

La Melancolía (Domenico Fetti)


Aunque corta, la vida de Domenico Fetti fue muy intensa en lo artístico. Protegido por el cardenal Mendoza trabajó para él en Mantua donde adquirió una importante influencia del exuberante colorido de las pinturas que allí había realizado Rubens. Su mejor obra la encontramos en pequeños cuadros, como en los de la serie sobre las Parábolas, donde pone de manifiesto su inclinación narrativa junto a unos valores esencialmente cromáticos con unos interesantes e improvisados juegos de luces.


miércoles, 13 de enero de 2016

martes, 5 de enero de 2016

Duque de Orleans, Ferdinando Filippo (Jean Auguste Dominique Ingres)


Ingres adquirió un gran renombre como retratista, tanto en la corte italiana de Carolina Bonaparte como en Francia. Su éxito radicó en su técnica minuciosa a base de tomar innumerables dibujos preparatorio del modelo desnudo, para conseguir una exacta reproducción anatómica; después los vestía con detalle e iluminaba la escena con un perfecto equilibrio, además de utilizar unas gamas cromáticas muy brillantes. A todo ello hay que añadir las horas que el pintor se pasaba con el retratado, obligándole a cambiar de postura hasta que encontraba su pose perfecta. En este lienzo aparece Ferdinando Filippo, hijo del emperador francés Luis Felipe, que se había convertido en amigo y cliente de Ingres. Desgraciadamente, el heredero murió en un accidente en la calle, y será el mismo Ingres el encargado de decorar su capilla funeraria con varios santos en las vidrieras.