martes, 12 de febrero de 2013

Agar e Ismael en el desierto (François-Joseph Navez)


Navez pinta este cuadro durante su estancia en Roma en 1820. Vemos en la obra la influencia de los pintores italianos del quattrocento que se daba en un grupo de pintores alemanes residentes en Roma en esa época. La idea del amor fraternal se traduce estéticamente en la gracia de la línea depurada, la palidez de tonos y la atenuación del modelado. Navez tampoco descuida el realismo de la representación que le había inculcado su maestro que queda patente en los trajes.

sábado, 9 de febrero de 2013

Llanto sobre Cristo muerto (Esteban Jordán)


Este interesante relieve fue atribuido con acierto a Esteban Jordán por Juan Agapito y Revilla en 1915, al contemplarlo incrustado en la parte inferior de un altar de la antigua iglesia monástica de Nuestra Señora de Belén, ocupada entonces por la parroquia de San Juan Bautista de Valladolid. Sin embargo, con el transcurrir del tiempo se perdió su pista. La obra tuvo que ser vendida y en 1933 era adquirida a un particular vallisoletano para pasar a formar parte de las colecciones del recién fundado Museo Nacional de Escultura. 


Directamente relacionado con los modelos de Esteban Jordán, el Llanto sobre Cristo muerto está concebido como un bloque compacto y uniforme. Su concepto volumétrico muestra una sorprendente idea de contemporaneidad, en el que la expresión se combina admirablemente con una contención de los sentimientos, para hablar con elocuencia tanto de la personalidad de su autor como de su tiempo. La posibilidad de plantear un estudio comparativo con otras de sus esculturas documentadas acerca todavía más la obra a sus trabajos. En el retablo mayor de la iglesia vallisoletana de la Magdalena, que contrataba en 1571, un relieve del mismo tema y singular configuración se colocó en el ático, bajo la representación del Calvario. Es posible plantear que el que ha llegado hasta nosotros formara parte de un retablo de menores proporciones y se dispusiera en el mismo lugar.

jueves, 7 de febrero de 2013

Virgen de la Leche (Lorenzo Zaragoza)


Tabla representando a la Virgen de la Leche procedente de la Catedral de Albarracín, de la que habría pasado a la iglesia de Santa María antes de ser adquirida por el coleccionista barcelonés Luis Plandiura, y posteriormente por el Museo de Arte de Cataluña, de cuya exposición permanente forma parte actualmente.


Presenta a la Virgen con el Niño sentada en el suelo sobre un cojín, y rodeada por dos ángeles adorantes y cuatro músicos que tocan un órgano portátil, una viola, un laúd y una guitarra morisca. La música que interpretan representa la armonía y perfección celestes y un modelo social caracterizado por la paz y el bienestar que debe imitarse en la tierra.


martes, 5 de febrero de 2013

Virgen de San Gil (Iglesia de San Gil de Zaragoza)


Esta talla de la Virgen con el Niño ha sido incorporada hace pocos días al patrimonio de la iglesia zaragozana de San Gil. De procedencia desconocida, fue adquirida en una subasta, y tras su restauración instalada en la antigua capilla bautismal del templo. Datada en el siglo XII, se encuadra dentro de la tipología de Virgen del Manto, en la que la Madre sujeta con una mano una punta de la prenda en actitud de arropar y proteger a su Hijo.


Realizada en madera policromada, destaca la expresividad de los ojos y de la boca de la Virgen. El color dorado del manto es obra posterior, ya que en la restauración se ha constatado que originalmente debía de ser verde azulado. La mano derecha sujeta una fruta que parece una pera. El Niño se representa sentado en el regazo de su Madre, bendiciendo con la mano derecha, que tuvo que ser repuesta en la restauración, ya que la original se había perdido.


Para Domingo Buesa, que ha realizado el primer estudio documentado de la pieza, “la imagen de Nuestra Señora de San Gil es una notable pieza de la imaginería medieval, en la que podemos reconocer la acción de un escultor de calidad, bien preparado y buen conocedor de las imágenes que se hacen en ese momento de los finales de la tradición románica y de los inicios de la espiritualidad gótica. Este escultor se movería seguramente por las tierras del noreste hispano, en esa franja del mundo artístico que a finales del XII y principios del XIII se van moviendo y trabajando por Navarra, por Aragón y, de manera muy especial, por las tierras de las llanuras desde Huesca al Ebro”.

domingo, 3 de febrero de 2013

María de Teresa de Madrazo y de Madrazo (Luis de Madrazo)


Luis de Madrazo pintó varios retratos de su única hija. Este en concreto es el tercero, cuando María Teresa debía de tener 9 o 10 años. Vestida totalmente de negro, está sentada en una silla de brazos en un invernadero acompañada de un perro negro. La niña podría ir de luto por el fallecimiento de Mariano Fortuny a finales de 1874, o por el de Eugenia, mujer de su tío Raimundo en 1875. Se trata de una obra pintada a modo de “tableautin” que recuerda, por el preciosismo, el retrato que Raimundo pinta en Granada de María Luisa Fortuny. La ambientación de la estancia permite suponer que se tratase de la Serre de Ramón de Errazu de París, donde trabajaba Raimundo.