jueves, 20 de octubre de 2011

En la reja (Juan José Gárate)


Hacia 1921 Gárate pinto este óleo sobre lienzo que representa una mujer de medio cuerpo ataviada con mantilla de encaje en actitud sonriente, cuya imagen se refleja en el cristal de la ventana. Apoya su brazo en la balda de madera de un balcón con reja adornado con macetas y flores que se abre a un jardín de abundante vegetación. Se trata de un retrato costumbrista de los que Gárate realizó un buen número, con bellas mujeres de mirada dulce y gestos sensuales como protagonistas. Las escenas siempre se ambientan en espacios de gran encanto, muy decorados y con brillantes coloridos.

domingo, 16 de octubre de 2011

San Miguel de Lillo (Oviedo) 3


Especial atención merece la fachada principal de esta iglesia, considerada la más interesante del prerrománico español.  Hasta cuatro planos distintos hay en la composición que forman sus tejados: en la parte inferior el pórtico y el muro de la primera nave lateral y en la superior, además de los dos anteriores, la nave central y la segunda lateral, todos terminados en planos inclinados excepto el último que, al ser la nave perpendicular a la central, se presenta como una línea horizontal. En el muro del pórtico abre una portada en arco de medio punto sobre jambas e impostas y dos grandes ventanas sobre su vertical, una de ellas actualmente tapiada. En las dos naves laterales abren otras dos grandes ventanas y en la parte alta del muro de la nave central un rosetón. Todas las ventanas se decoran con celosías caladas divididas en dos partes en altura. En la parte inferior se talló una arquería de medio punto sobre columnillas y capiteles, y en la superior un rosetón o nuevos arcos, completados estos últimos con otra ornamentación en forma de arco de medio punto.


Para terminar estos post dedicados a este interesante templo, quiero incluir dos tallas de madera policromada del siglo XIV que ahora forman parte de la exposición permanente del Museo Arqueológico de Asturias en Oviedo. Representan a Santa Ana con la Virgen y el Niño y a San Miguel pesando las almas.

San Miguel de Lillo (Oviedo) 2


Al exterior San Miguel de Lillo presenta un conjunto de volúmenes muy complejo, debido sobre todo a los potentes contrafuertes y a las distintas alturas del pórtico, nave central y los dos tipos de naves laterales. Su estructura debió de suponer una gran novedad para la época, ya que las tres naves laterales de mayor altura, de las que solamente se conserva la más occidental, debían de dar la sensación de que la iglesia tenía tres transversales a modo de brazos de crucero.


En el post anterior sobre esta iglesia ya hablamos de los canceles que separaban los espacios destinados al clero y a los fieles. Vimos las barroteras que sustentaban las placas. En el Museo Arqueológico de Asturias se pueden ver tres de estas placas o paneles. La primera es un tablero calado en forma de arquería con doble arco de herradura que cobija sendas cruces. La segunda se decora con motivos vegetales. Más interesante resulta la tercera y última en la que aparece la figura de un grifo.


En la fotografía superior hay otros cuatro elementos provenientes de esta iglesia: un relieve con una representación zoomorfa, una ménsula con una cabeza tallada, un fragmento de una celosía de mármol y un soporte o pie de altar con cuatro figuras humanas talladas que sostienen el ara (tenentes).

sábado, 8 de octubre de 2011

San Miguel de Lillo (Oviedo) 1


A tenor de lo que cuentan las crónicas de la época, la iglesia de San Miguel de Lillo fue mandada construir por Ramiro I a escasa distancia del palacio que actualmente se conoce como Santa María como parte de la residencia de reposo que creó en la falda sur del monte Naranco. De la primitiva fábrica del siglo IX solamente se conserva alrededor de una tercera parte ya que la cabecera y parte de las naves se derrumbaron en torno al siglo XI debido a un desplazamiento de tierras motivado por un arroyo cercano.
A diferencia de los edificios asturianos anteriores, San Miguel estaba completamente abovedado con la separación entre naves a base de arcos sobre columnas en lugar de los pilares utilizados hasta entonces. La nave central cubría con bóveda de toba sobre arcos perpiaños reforzados con contrafuertes exteriores, idéntico a la de Santa María. En las naves laterales se optó por un sistema novedoso a base de una bóveda independiente en cada uno de los cinco tramos con la particularidad de que son perpendiculares entre sí y de distinta altura, más altas las perpendiculares a la central, en las que abrían grandes ventanas con celosías caladas de piedra.


También es novedad la aparición de figuras humanas esculpidas, sobre todo en las basas que sustentan las columnas. En la fotografía superior se pueden ver tres que se conservan en el Museo Arqueológico de Asturias y que representan al evangelista San Juan entre dos personajes muy perdidos la superior, un personaje sentado sin identificar con un libro en la mano la central, y al evangelista San Mateo con un escriba la inferior.


Otro elemento a destacar de esta iglesia son las barroteras en las que encajaban los canceles que servían para jerarquizar los espacios litúrgicos mediante una barrera, separando el presbiterio del spatium fidelium, o sea, el clero de los fieles. En las cuatro de la fotografía adjunta se puede ver como la decoración es a base de personajes con cayado unos y con los brazos cruzados otros. Una de las conservadas presenta decoración geométrica y floral.

domingo, 2 de octubre de 2011

Nuestra Señora de Zaragoza la Vieja (El Burgo de Ebro)


Dentro de la colección permanente del Museo Diocesano de Zaragoza se expone la talla de Nuestra Señora de Zaragoza la Vieja proveniente de la ermita del mismo nombre de la localidad zaragozana de El Burgo de Ebro. Es una talla de madera policromada de finales del siglo XIII que representa a la Virgen entronizada sujetando en la mano derecha una bola y al Niño  sentado sobre su pierna izquierda. bendiciendo con la mano diestra y una bola en la sinistra.
Según la tradición en una tarde del mes de mayo de año indeterminado, un zagal que apacentaba su ganado en los montes que separan el pueblo de Mediana con el de Fuentes de Ebro halló una imagen de la Virgen que, según se decía por el Burgo, había sido ocultada en el monte por los primeros cristianos que la habían traído desde Zaragoza. Fue al atardecer cuando al dirigirse a encerrar el ganado en el corral, las ovejas se pararon ante una grandes matas de esparto, negándose a seguir a pesar de la insistencia de perros y pastorcillo. Se adelantó el zagal a la cabeza del ganado y quedo maravillado al contemplar entre las matas de esparto una imagen de la Virgen rodeada de un halo luminoso. Conocido el hecho por los vecinos del Burgo decidieron edificar en el lugar una ermita bajo la advocación de Nuestra Señora de Zaragoza la Vieja por la tradición que existía en el pueblo de que la imagen era la que se veneraba en la vieja Zaragoza junto a las orillas del río Huerva.