domingo, 11 de marzo de 2012

Muerte de San Pablo ermitaño (Pascual Ortoneda)

Pascual Ortoneda está documentado en Aragón, como pintor de retablos, en el segundo cuarto del siglo XV. La primera noticia es de 1423, y hace referencia a sus capitulaciones matrimoniales como “pintor osce” firmadas en Huesca. Desde este mismo año de 1423 reside en Zaragoza hasta, al menos, 1433, última fecha en el que le cita. Se ha especulado sobre si era hermano del pintor Mateo Ortoneda, considerado el principal exponente del estilo internacional en Tarragona, ya que éste tuvo un hermano llamado Pascual que residía en esa ciudad en 1421. Pascual habría llegado a Zaragoza de la mano del arzobispo Dalmacio de Mur procedente de la sede tarraconense.


Las referencias documentales sobre los trabajos contratados en Zaragoza por Pascual Ortoneda, se corresponden el retablo mayor de la catedral de Tarazona en colaboración con Jaime Romeu, realizado en 1437 por encargo de Juan de Mur; con los retablos de las iglesias de Villanueva de Gállego y Embid de la Ribera contratados en el mismo año, y unas puertas pintadas en grisalla para el retablo de Pentecostés, encargado por Gonzalo de la Caballería al escultor Pere Johan en 1443 con destino a la capilla de la casa del común de Zaragoza. De todas estas obras solamente se conoce actualmente una tabla del retablo de la parroquial de Embid de la Ribera que representa a San Antonio Abad enterrando a San Pablo ermitaño, a la que corresponden las fotografías que acompañan a este texto. La tabla se conserva en el Museo de Arte de Cataluña.

viernes, 9 de marzo de 2012

Santa Juliana (Juan de Moreto)

Esta imagen en madera de pino dorada y policromada de Santa Juliana, santa invocada ante las enfermedades contagiosas, forma parte del banco del retablo que don Juan de Lasala encargó para su panteón en la Capilla de San Miguel de la Catedral de Jaca (Huesca). Este retablo fue el primero de traza renacentista en el Alto Aragón, modelo muy demandado más tarde en la zona.


La talla es de notable belleza, acentuada por la policromía y por la postura en que se representa a la Santa, con la cabeza girada al otro lado que el cuerpo, lo que la dota de un cierto movimiento. A sus pies aparece un demonio, recordando su victoria en la cárcel sobre él.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Calvario de Villacadima (Guadalajara)


Uno de los primeros post de este blog, allá por el mes de agosto de 2011, estuvo dedicado a una talla del Ecce Hommo que, atribuida a la Escuela Castellana del XVII, se expone en el Museo Diocesano de Sigüenza. Entonces hacía una pequeña reflexión sobre la necesidad de que el patrimonio mueble de los templos sitos en aquellos pueblos que poco a poco van viendo como su cada vez más envejecida población se va reduciendo hasta llegar a mínimos, e incluso en algunos casos a desaparecer por completo, se traslade a espacios museísticos debidamente acondicionados donde puedan ser vistas por todo aquel amante del arte que así lo desee, a la vez que se evita su más que probable expolio.


Vuelvo nuevamente sobre los bienes de esta abandona localidad con un Calvario procedente de su parroquial, y que también podemos ver expuesto en el citado Museo Diocesano de Sigüenza.  De comienzos del siglo XIV, se trata de una pieza “si no de una calidad artística excepcional, al menos resulta tremendamente espectacular”.


De esta manera lo describe el Catálogo del Museo, que continúa: “las tallas son de madera policromada al temple, de comienzos del siglo XIV. En sí mismas son un maravilloso resumen de lo que es el gótico. Cristo está muerto, pero su rostro está lleno de paz, y la transmite. A San Juan le puede el dolor, que apenas consigue esconder tras su mano; y María está tan serena, que uno sospecha que la aflora la seguridad de la fe en la resurrección de su Hijo”. En resumen, una pieza digna de contemplarse “in situ” con detenimiento en la casi inexcusable visita que todo buen amante del arte sacro debería de hacer a este espacio museístico seguntino.

lunes, 5 de marzo de 2012

San Juan Bautista (Raffaellino del Garbo)

Pintor florentino del Renacimiento, el verdadero nombre de Raffaellino del Garbo fue Rafael di Barbolomeo di Giovanni Capponi. Del Garbo era un apodo con el que se reconocía la elegancia de sus primeras obras. También fue conocido como Raffaello de Florentia, Raffaello de Carolis o Karli.
Fue alumno de Filippino Lippi hasta 1490, acompañándolo a Roma, donde pinto el techo de la capilla de Santo Tomás de Aquino en la iglesia de Santa María sopra Minerva. Sus obras de juventud denotan la influencia de su maestro, y en un primer vistazo recuerdan a Botticelli.


Un ejemplo de esta primera etapa es este San Juan Bautista de dibujo sinuoso, veladuras aplicadas con esmero y afán ornamental. Actualmente se expone en el Museo de Arte de Cataluña.
Se caso y tuvo familia numerosa. Las cargas familiares resultaron fatales para el pintor, que terminó sumido en un estado de indiferencia y apatía. En 1524 falleció en Florencia en la más absoluta pobreza.

viernes, 2 de marzo de 2012

Cabeza de San Pablo (Federico de Madrazo)


Federico de Madrazo firmó esta obra en 1842 en Roma. Por la fecha se aprecia que la pintó en una única sesión con modelo. Se trata de un espléndido retrato de un personaje barbado en el que el pintor ha puesto su atención en la expresión de la mirada y en la pintura de la barba, destacando en ella el realismo logrado con la punta de la caña del pincel para describir el movimiento y sutileza del pelo.
Con el título de “Cabeza de San Pablo”, este óleo formó parte de la exposición “San Pablo en el arte, XIX Centenario de su venida a España” que se celebró en el Casón del Buen Retiro de Madrid de enero a marzo del año 1964.