lunes, 21 de mayo de 2012

La duquesa de la Victoria (José de Madrazo)

Este óleo se trata de un estudio de busto para el retrato sedente de medio cuerpo de doña María Jacinta Guadalupe Martínez de Sicilia y Santa Cruz, duquesa de la Victoria, pareja del retrato de su marido el general Joaquín Baldomero Fernández Espartero, quien había sido distinguido en 1839 por la reina Isabel II con el título de duque de la Victoria, a la finalización de la Primera Guerra Carlista simbolizada en el famoso “abrazo de Vergara”. Este retrato del general Espartero, actualmente en paradero desconocido, estuvo expuesto en la Real Academia de San Fernando en 1840.


La duquesa aparece con el torso ligeramente girado y la cabeza vuelta hacia el espectador, en ademán elegante. Lleva vestido negro de amplio escote con las joyas apenas insinuadas en el boceto. Tanto en éste como en el retrato definitivo, coinciden los rasgos esenciales de su rostro, la forma ovalada y sus cejas pobladas, si bien en el lienzo definitivo todo está dulcificado, especialmente la mueca de la boca que refleja la bondad del espíritu reconocida por sus contemporáneos, siempre alejada de las intrigas políticas.

viernes, 18 de mayo de 2012

Frontal de altar de Mosoll

El frontal de altar de la iglesia de Santa María de Mosoll está considerado como una de las piezas más importantes del fondo del Museo de Arte de Cataluña, tanto por el amplio repertorio que ofrece como por la gran vistosidad de los colores con que fue pintado.


Pintado al temple, se divide en cuatro parte mediante una franjas en cruz ornamentadas con relieve de estuco, al igual que las decoración del marco y de las arcuaciones que forman un triple pórtico en cada compartimento.


En los tres primeros aparecen los Reyes a caballo guiados por la estrella. Sigue la Virgen entronizada con el Niño sobre su rodilla izquierda. A su lado, San José sentado en un escabel y apoyado en su bastón, completan la Epifanía. En el último arco podemos ver la escena de la Visitación.


En el pórtico de la zona inferior, dentro de cada arco, el Ángel y la Virgen en la Anunciación y San José que más bien parece formar parte de la siguiente escena de la Presentación en el Templo, con la Virgen mostrando al Niño al viejo Simeón. En último lugar un grupo de personajes formado por Jesús y tres figuras nimbadas en el momento de la Dormición de la Virgen.


La iglesia de Santa María de Mosoll fue reconstruida tras su saqueo e incendio en 1198 por parte de las tropas cátaras de Raimundo Roger I, conde de Foix y el vizconde de Castellbó. El frontal, al igual que la decoración del templo de la que se conservan restos en el ábside, sería pintado con posterioridad, en el primer tercio del siglo XIII.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Tabla de El Salvador de Estopiñán (Huesca)


Nuevamente encontramos otro elemento que, procedente de tierras aragonesas, forma parte de la colección del Museo de Arte de Cataluña. En este caso se trata de la tabla central de un posible retablo mayor de la iglesia parroquial de la localidad oscense de Estopiñán que llegó al Museo, como tantos otros, a través de la colección Plandiura. Datada en el primer cuarto del siglo XV (1420-1430), representa la figura del Salvador, y se atribuye al maestro de Abatarrec.

martes, 15 de mayo de 2012

Cabeza de profeta (Francisco Pradilla)


En este óleo de pincelada suelta, claramente abocetada en el cuerpo del anciano, y de naturaleza minuciosa en la cabeza, Pradilla nos muestra una vez más sus facultades como dibujante. También denota la gran influencia que Rubens tiene en su obra, esta vez en las facciones angulosas del anciano y en el tratamiento de los cabellos y de la gran barba lograda a base de finas hebras que le dan sensación de movimiento. La indumentaria también presenta ecos rubenianos en la resolución de los paños, remarcando las líneas para obtener volumen. Toda esta influencia no es de extrañar, dado que Pradilla dedicó mucho tiempo a copiar al artista flamenco en el Museo del Prado.

sábado, 12 de mayo de 2012

Retrato de la Reina María Luisa (Goya)

Este retrato de la Reina María Luisa forma pareja con el de su marido Carlos IV. Este fue el primer tipo de retrato para el que posaron los reyes en enero de 1789. Se han perdido los originales copiados del natural, pero a partir de ellos se hicieron numerosas réplicas realizadas por Goya y copias de taller en las que a veces es imposible notar intervenciones de colaboradores.


La reina está representada a la edad de treinta y siete años y vestida de protocolo con traje de ceremonia que sigue la moda francesa. El vestido se ajusta al cuerpo por un corpiño de talle puntiagudo, con falda de poco vuelo, sin ahuecar con miriñaques o armaduras; pronunciado escote levemente cubierto por una fina mantilla llena de transparencias y veladuras; mangas ceñidas que cubren sólo el antebrazo rematando en el codo con finos encajes. El peinado, aunque voluminoso, ya aparece sin empolvar y lo más llamativo es el exagerado tocado, denominado escofieta, en la que a modo de cofia se mezclan puntillas, cintas, lazos y plumas, y cuyas delicadas calidades destacan sobre el fondo oscuro.
En el pecho lleva una medalla con la cruz azul de la Orden Imperial de la Cruz Estrellada, condecoración que era otorgada por los monarcas del Sacro Imperio Romano Germánico. En la mano derecha sostiene un abanico cerrado, algo muy habitual en sus retratos, y la izquierda cae de forma lánguida. Sobre el fondo aparece un gran cortinaje verde ocultando un mueble sobre el que reposan los atributos reales: la corona y el manto de armiño.


En cuanto al rostro, Goya vuelve a intentar reflejar algo más que el semblante, busca individualizar y caracterizar al personaje, captar su temperamento. Lo consigue reproduciendo su penetrante mirada que conjuga con una insinuada sonrisa que, más que simpatía, denota seguridad. Resulta el retrato de una mujer astuta y dominadora, y por las referencias de la duquesa de Abrantes, sin ningún sentido del ridículo en cuanto a sus gustos en el vestir. Lo que sí está claro es que no parece gozar de las simpatías del pintor.