martes, 31 de enero de 2012

Retablo Mayor del Real Monasterio de Santa María de Sigena (Huesca) II

Las dos tablas de este post se pueden ver en la exposición permanente del Museo de Zaragoza. La primera representa a Cristo ante Caifas, y formaría parte de la predela del retablo haciendo pareja con la de Cristo camino del Calvario que veremos a continuación.


Jesús aparece con las manos atadas, llevado por un soldado que sujeta la cuerda que le rodea el cuello, ante la presencia de Pilatos, ricamente vestido, sentado en suntuoso trono. Completa la escena otro personaje situado en primer plano a la izquierda, de espaldas al espectador.


La escena de Cristo con la cruz a cuestas forma parte de la serie de tablas del retablo dedicada a la Pasión, iconografía muy difundida en el renacimiento, y en la que se incluiría también la anterior de Cristo ante Caifás.



El centro de la composición lo ocupa la figura de Jesús con la Cruz a cuestas, tras una de sus caídas. Detrás de él, ayudando a transportar la Cruz, está Simón el Cirineo, y enfrente la Verónica. Destaca la figura del extremo izquierdo de la tabla, que parece introducir al espectador en la escena.


Retablo Mayor del Real Monasterio de Santa María de Sigena (Huesca) I

El retablo mayor de la iglesia del Monasterio de Santa María de Sigena debió de ser obra de considerables proporciones, dado el número de tablas que lo conformaban y las dimensiones de las mismas. De la primera mitad del siglo XVI, entre 1515 y 1519,  fue realizado por un artista cuya identidad se desconoce, y al que se denomina  “Maestro de Sigena”, y costeado por María Ximénez de Urrea, priora del Monasterio.
El retablo se desmanteló a principios del siglo XVIII para sustituirlo por otro de nueva factura que fue destruido durante el incendio que en 1936 asoló el Monasterio. Las tablas del antiguo retablo quedaron dispersas ya en el siglo XIX en colecciones públicas y privadas, desconociéndose actualmente el paradero de algunas de ellas. En este post y en el siguiente incluyo cuatro de estas tablas, una conservada en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, otra en el Museo de Huesca y las otras dos en el de Zaragoza.
La primera de las tablas representa a Jesús ante los Doctores de la Ley, y por sus dimensiones debió de formar parte de una de las calles del retablo.


La segunda tabla representa “El abrazo ante la puerta dorada”, y se conserva en el Museo de Huesca. Al igual que la anterior, sus dimensiones y programa iconográfico permiten ubicar la escena en una de las calles laterales del cuerpo de dicho retablo.



domingo, 29 de enero de 2012

Retablo de San Miguel arcángel de la iglesia de Abi (Huesca)

En el Museo Diocesano de Barbastro se custodia desde 1978 un retablo dedicado a San Miguel arcángel proveniente de la localidad ribagorzana de Abi. El retablo está formado por tres tablas, la central con la figura del titular y en las laterales San Julián y San Jerónimo y se encuadra dentro del gótico hispano-flamenco de la segunda mitad del siglo XV. Ha sido atribuido al denominado maestro de Viella, identificado como colaborador y discípulo de Pedro García de Benabarre.



La más interesante de las tres es la tabla central donde San Miguel se representa pesando en la balanza las buenas y malas acciones de los hombres en forma de dos figuritas blancas, mientras Satanás trata de desequilibrarla para conseguir la condenación del alma.  El Santo ha cambiado la túnica con la que se le representa en el periodo románico por la armadura militar y la lanza, elementos identificativos del mismo, junto a la balanza, a partir del siglo XV. Su naturaleza de arcángel queda clara por las alas, de manera que se evita la confusión con otros santos guerreros, como San Jorge. El rostro aparece sereno, con los párpados caídos, lo que contrasta con el oscuro semblante del demonio vencido a sus pies que se representa como un monstruo antropomorfo e híbrido cuya fealdad expresa su maldad, con tres cuernos retorcidos, tres cabezas, patas de ave y alas de murciélago.



El arte del último gótico intentaba acercar lo pintado al mundo real, de ahí el interés por el detalle y por la representación de las calidades táctiles de las superficies: el frío reflejo metálico de la armadura, el relieve de la cota de malla, los adornos de la diadema, o los broches de la capa, la suavidad de las plumas de las alas y los cabellos. El gusto por la suntuosidad de la pintura aragonesa de fines del XV, queda bien patente en los brocados de la capa y los fondos dorados con aplicaciones de yeso en relieve de tipo vegetal. Junto con el predominio de los colores brillantes e intensos, da lugar a imágenes de gran impacto.
Pese al empleo del oro en el fondo, que nos remite al mundo gótico, hay un intento de crear la ilusión de profundidad mediante la representación del enlosado en fuga hacia el fondo, aunque no se ha resuelto de una manera científica, sino empírica e intuitiva. Estos suelos de azulejos con motivos florales son muy frecuentes en la pintura gótica aragonesa y reproducen solerías reales.

sábado, 28 de enero de 2012

La letra con sangre entra (Francisco de Goya)


Entre 1780 y 1785, Goya pinta esta escena de escuela que, en primer lugar, sorprende por la normalidad con la que es asumida por sus protagonistas, en especial por el grupo de escolares que no reciben el correctivo, que se aplican en sus tareas, leyendo con atención un libro o escribiendo en su mesa; hasta el perro muestra su tranquilidad.
A pesar de su pequeño formato está ejecutada con magníficos detalles y un magistral uso de la luz que incide en la autoridad del profesor vestido con negra levita y sentado en su amplio sillón. El punto focal es el alumno díscolo que descubre las nalgas y adopta la postura para recibir los azotes del latiguillo que lleva en la mano el maestro. Junto a ellos, dolidos y llorosos dos compañeros recomponen sus ropas tras haber recibido la lección. La escena se completa con un reducido grupo que observa y libros abiertos en el suelo.

A medio camino entre la crítica social y la escena de costumbres, la obra, tratada con fuertes contrastes lumínicos, nos muestra la preocupación que Goya tenía como buen ilustrado por la educación que recibían los niños.
Este boceto o borrón pudo formar parte de un estudio previo para cartones que no fueron ejecutados dentro de la serie «Juego de niños» que Goya realizó para la Real Fábrica de Santa Bárbara.
La radiografía hecha al lienzo muestra que fue reutilizado, y que se usó en principio para algún boceto de la cúpula «Regina Martyrum» de la Basílica del Pilar.


jueves, 26 de enero de 2012

San Juan Bautista (Gabriel Joly)

Gabriel Joly es un escultor de origen francés, afincado en Aragón y documentado entre 1515 y 1538, año en que muere en Teruel. Discípulo de Damián Forment, se caracteriza por la placidez de sus figuras, sin recrearse en los sufrimientos y torturas. Entre otros lugares, trabajó en la Seo de Zaragoza, en las catedrales de Teruel y Jaca y en Roda de Isábena. De su maestro aprendió la labra del alabastro, de ahí el gran parecido con sus obras.


Joly realiza esta escultura en alabastro dorado y policromado en 1535, como parte del retablo de Santiago que Diego Dieste encarga para la capilla funeraria de su familia en la Colegiata de Santa María la Mayor de Bolea (Huesca).
La imagen muestra un cuidado estudio anatómico, especialmente en la cabeza que es de una gran belleza clasicista. Destaca la postura de la figura, en la que se puede ver como Joly ha renunciado a la disposición frontal.