viernes, 13 de enero de 2012

Descanso en la huida a Egipto (Giovanni Battista Pittoni)

Giovanni Battista Pittoni es uno de los grandes representantes de la pintura veneciana del siglo XVIII. Como nota curiosa, hay que decir que el artista nunca abandonó su Venecia natal, realizando los numerosos encargos para iglesias y cortes extranjeras desde su propio taller.
De su obra se conserva un considerable número de pinturas y dibujos. Entre ellos, este  “Descanso en la huida a Egipto”, donde se aprecian la composición, el color y la forma de tratar las figuras del pintor.  Pittoni repetiría este mismo esquema y los modelos en numerosos lienzos con el tema de la Natividad y la Sagrada Familia.


En este cuadro el ángulo elegido hace pensar en que la tela estaba destinada a ocupar un lugar elevado. El lienzo recoge las cualidades que hicieron popular la pintura del artista, sobre todo entre su clientela alemana, polaca y rusa: la iluminación brillante que unifica la composición; el colorido elegante y luminoso con el que contrapone delicados azules, rosas y blancos en la figura de María, y amarillos y fríos azules en la de san José; el sólido modelado de los rostros, y especialmente el lenguaje elegante de las manos y los cuerpos. Todo ello hace de este óleo una buena referencia de la producción de Pittoni.


La pintura fue adquirida en 1976 a una colección privada milanesa, y está registrada en los catálogos de la colección Thyssen-Bornemisza desde 1986.

miércoles, 11 de enero de 2012

Retablo del Maestro de Albesa (Colegiata de San Pedro de Ager)

Entre las obras muebles del que fuera importante monasterio benedictino de San Pedro de Ager en la comarca catalana de la Noguera destaca el retablo de Santa María que se ubicaba en la cripta de la Colegiata, obra del llamado “Maestro de Albesa”. De estilo gótico, siglo XIV, se le considera como el más importante de uno de los dos grupos de la llamada Escuela de Lérida. A diferencia de los retablos leridanos, los atribuidos a este “Maestro de Albesa” dan más importancia en su ejecución a la estructura que a las figuras.


El retablo lo componen ocho escenas de la Virgen y Jesús, en dos grupos de cuatro separados por columnas con figuras. Durante la guerra civil sufrió importantes desperfectos (se rompieron cabezas, manos, etc.). Además desaparecieron las figuras centrales que representaban a la Virgen y al Niño. Quedan como recuerdo fotografías tomadas antes de estos hechos que nos permiten ver como era el retablo en origen. Las dos escenas que acompaño c se pueden contemplar en el Museo Nacional de Arte de Cataluña y representan la Natividad y la Presentación de Jesús en el Templo.

lunes, 9 de enero de 2012

Retablo de la Santa Cruz de Blesa (Teruel)

El antiguo retablo mayor de la iglesia parroquial de la localidad turolense de Blesa, fue contratado por los representantes de la villa el 9 de noviembre de 1481 con los pintores Martín Bernad y Miguel Ximénez, vecinos de la ciudad de Zaragoza, por la cantidad de 450 sueldos. Este pago se realizó de forma fraccionada en cinco tandas, desde 1483 a 1487, año en que se finaliza, según consta en un documento de fecha 30 de marzo.



El retablo se desmontó del altar mayor a finales del siglo XVIII y sus tablas colgadas de forma desordenada detrás del nuevo retablo barroco, hasta que el Arzobispado de Zaragoza lo vendió al Museo de la Ciudad en 1922. Si en este paréntesis de tiempo se perdió o vendió alguna de las tablas es algo incierto. La que aquí puedes ver representa a los profetas Jeremías, Joel y Miqueas y formaba parte del sotobanco del retablo, formado por los bustos de todos los profetas.



Llama poderosamente la atención el decorativismo con el que está resuelta la tabla, debido fundamentalmente a la gran cantidad de estucos dorados que muestra. Los profetas aparecen inscritos en círculos, con un nimbo poligonal en sus cabezas, tal y como corresponde a los personajes del Antiguo Testamento, y van tocados con sombreros propios de los judíos de la Edad Media. Cada uno de los bustos se acompaña de una filacteria o cinta, donde figuran sus nombres y versículos de sus profecías.


La inclusión de estos profetas en la iconografía del retablo se debe al pensamiento teológico que establece la concordancia entre el mensaje del Antiguo Testamento, donde los profetas anuncian la salvación, y el Nuevo Testamento, donde se cumple el mensaje con el sacrificio de Cristo en la cruz. Este “doble credo” fue muy frecuente en la Europa del siglo XV, tanto en pintura, como en vidrieras y sillerías de coro.

viernes, 6 de enero de 2012

Quinta angustia (Gabriel Joly)


Esta talla en madera policromada la realiza Joly entre 1525 y 1526 como parte del retablo de Santo Tomás de Canterbury para la iglesia de Santa María Magdalena de Zaragoza. El escultor trata la escena, de gran arraigo en el primer renacimiento aragonés, con una evidente armonía y equilibrio entre las figuras que conforman el grupo. Destaca el tono contenido de las actitudes de María, San Juan y la Magdalena, sin renunciar a mostrar el desconsuelo de sus protagonistas. En la policromía se aprecia un tono natural de las encarnaciones con la aplicación de frescores en los rostros y ropas doradas con cenefas en tejidos que imitan los de la época.
Este episodio de la Quinta angustia, también conocido como las Lamentaciones ante el cuerpo muerto de Cristo, es el más conmovedor del tema medieval de los Siete Dolores de la Virgen.

martes, 3 de enero de 2012

Pila bautismal de Canales del Ducado (Guadalajara)


En la pequeña localidad guadalajareña  de Canales del Ducado, actualmente dependiente administrativamente de Sacecorbo, destacan su graciosa fuente, construida en 1891 con peculiar pila central de piedra tallada, y su iglesia parroquial de estructura románica que quedó desvirtuada con las profundas reformas realizadas en el siglo XVII. Único vestigio de la primera fábrica es su sencilla portada, bajo porche cerrado, de dos arquivoltas, guardapolvos con puntas de diamante y jambas como apoyos.


De esta iglesia proviene la magnífica pila bautismal que se expone en el Museo Diocesano de Arte Antiguo de Sigüenza, considerada junto con la de Esplegarés, la mejor pila románica de la provincia de Guadalajara. Se decora con una arquería tallada que se completa con una ancha banda de gruesos tallos y hojas en la parte superior. Es posible que se concibiese con una figura tallada ocupando cada uno de los arcos. Actualmente únicamente en cinco de ellos encontramos estos elementos.


Dos de ellos presentan personajes de cuerpo entero, uno claramente identificable como San Pedro por la gran llave que porta en las manos; del segundo no se puede precisar a quién representa, ya que le falta la mitad inferior del cuerpo, aunque es de suponer que se trate de San Pablo.
Otros dos de los arcos se rellenan con figuras animales: un águila y un animal fantástico, especie de dragón. Se completan los detalles tallados con una gran hoja, del mismo tipo que las de la parte superior de la pila, que ocupa el centro de un quinto arco.