viernes, 1 de junio de 2012

Epifanía (Colegiata de Daroca-Zaragoza-)

Este cuadro representando la Epifanía está considerada una obra de un manierismo de tipo flamenco, tal vez de mediados del siglo XVI. De autor desconocido, forma parte de la colección del museo de la Colegiata de la ciudad de Daroca.
Ante un pequeño fondo de paisaje de alto horizonte en tonalidades verdes, y bajo una construcción de pórtico renacentista, la Virgen con San José dan a adorar al Niño a los Magos. La posición de todos es erguida, con un lienzo carmín cerrando el vano que los enmarca. Un acertado tratado de ropajes en tonos verde carmín y pardo realza a los personajes.


El cuadro está dentro de la línea de los rafaelistas flamencos, sin llegar a la altura de las obras de Gosaert o Vaii Orley, como parece suponer el profesor Torralba. La representación arquitectónica es herencia legítima de Perugino, e igualmente dentro de esta influencia van los ropajes. Por lo demás, los paños y todo su sabor hace pensar en un flamenco, más no una primera fila, y se le llega a escapar una buena representación del Niño, que carece de toda gracia y finura, y hace pensar en los góticos flamencos del tipo de Memling o van der Goes. Falta al cuadro la unión íntima y psicológica del grupo, aunque está bien estudiada la proporción. Tampoco cuenta con una paleta de abundancia cromática, ni exceso detalle en el fondo. Es por ello por lo que Abbad Ríos pensó en un pintor hispano con todas las influencias reseñadas, más que en un autor flamenco.


En los mantos, en letras capitales, se puede leer: MARIA – HIC – A – IAZPER – BRUS – M – M – NOT, cuyo fragmento BRUS fue interpretado por Federico Torralba como posible Bruselas, quizás la patria del autor. (texto extraído de la reseña que figura en la cartela junto al cuadro)

jueves, 31 de mayo de 2012

La Piedad (Roger van der Weyden)

Roger van der Weyden  está considerado el pintor más célebre e influyente de la escuela flamenca en el período gótico. También se le conoce como Roger de la Pasture o Rogier de le Pasture. Fue contemporáneo de Jan van Eyck, aunque no llegaron a conocerse. Nombrado maestro en Tournai en 1432, en 1435 se instaló en Bruselas, que se convirtió en su residencia habitual. Allí creó un taller y fue nombrado pintor oficial de esa ciudad (1436).
Estuvo en Italia para ganar el jubileo de 1450, y allí conoció las obras del pintor Gentile da Fabriano. Roger van der Weyden influyó en prácticamente todos los artistas de su entorno, tales como Hugo van der Goes, Hans Memling, Petrus Christus, Dirk Bouts y Gérard David. Su hijo Pierre también fue pintor, aunque no tan destacado.


Sus únicas obras firmadas eran los cuatro paneles dedicados a la justicia que estaban en la Sala dorada del ayuntamiento de Bruselas y que se perdieron en los bombardeos de 1945. Así pues, no se conserva nada suyo firmado aunque las atribuciones son muy poco cuestionables
Su obra se distingue tanto por la interpretación de temas religiosos (patéticos y marianos) como por sus notables retratos (Retrato de Felipe III de Borgoña). Pinta al óleo sobre madera, en panel único, dípticos o polípticos. En sus primeras obras su estilo es marcadamente gótico, hierático con fondos dorados. Posteriormente evoluciona hacia líneas sinuosas y fluidas en cuerpos y en drapeados. Sus personajes presentan un marcado corte realista.


Este cuadro de La Piedad resuelve el tema tantas veces repetido con una asombrosa economía de medios. Puede apreciarse aquí una apretada síntesis, una condensación del asunto, reducido a sus cuatro principales personajes: Cristo muerto, la Virgen Madre, san Juan y María Magdalena. Las figuras aparecen estrechamente agrupadas, de un modo unitario, en un paisaje mínimo, sin más alusiones accidentales al drama que la calavera –la de Adán, según las tradiciones medievales-, el bote de ungüentos y el pie de la cruz, que destaca sobre el resplandor del ocaso. Toda esta concentración, que está eficazmente al servicio de la expresividad, es la fuente de la tremenda emoción que provoca esta pintura.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Cruz de Lotario de la Capilla Palatina de Aquisgrán (Aachen –Alemania-)

La conocida como “Cruz de Lotario”, que forma parte del Tesoro de la Catedral alemana de Aquisgrán, actual Aachen, es una de las obras más importantes de la orfebrería otoniana. El arte otoniano es un estilo dentro del prerrománico, que se desarrollo principalmente en Alemania desde mediados del siglo X hasta mediados del XI, coincidiendo con la dinastía sajona del Sacro Imperio Romano Germánico.



Durante esta época, siempre que la bolsa lo permitía, las cruces, recipientes sagrados y relicarios se incrustaban con piedras preciosas, como aquéllas con las que según el Apocalipsis se construiría el Jerusalén celestial. En ocasiones, y a despecho de los temas paganos en ellas grabados, se empleaban antiguas gemas, como en esta cruz de Aquisgrán donde está engarzada de canto una de las tres Gracias; no obstante, las piedras más importantes fueron escogidas de forma cuidada y meditada. Así, en el centro hay un antiguo camafeo romano de Augusto entre insignias imperiales, y más abajo un“intaglio” de cristal de roca con la cabeza y títulos de Lotario II, biznieto de Carlomagno y rey de Lorena del 855 al 869.


La idea de esta “crux gemmana” o cruz preciosa se remonta al emblema adoptado por Constantino, primer emperador cristiano, y esta pieza fue realizada para el Sacro Emperador Romano Otón III (983-1002), poseído por la ambición de rehacer el imperio de Occidente. La victoria de Cristo o “Christus trimphans”, está simbolizada por medio de la imaginería clásica del imperio. Pero en el reverso hay un grabado de Cristo agonizante con la mano de Dios Padre asomando por arriba y sosteniendo una guirnalda que rodea a la paloma del Espíritu Santo. De esta forma quedan representadas las tres Personas de la Trinidad. En las coronaciones imperiales este último lado se ponía de cara a los clérigos y el otro se encaraba al emperador, de tal manera que la cruz venía a expresar la unión de la Iglesia con el Estado, bajo el mandato de un emperador designado y coronado por el Papa. Esta fusión se persiguió durante toda la Edad Media con ahínco, aunque solamente se consiguió en contadas ocasiones.

lunes, 28 de mayo de 2012

El rey bebe (Jacob Jordaens)

Obra del pintor flamenco Jacob Jordaens, este cuadro de “El rey bebe” es una de las varias versiones que realizó del tema. Ésta concretamente se data alrededor de 1640 y actualmente forma parte de la colección permanente de los Reales Museos de Bellas Artes de Bélgica en Bruselas.


El cuadro representa la fiesta que tradicionalmente se celebra en Flandes la noche de la vigilia de la Epifanía, el 6 de enero, cuando se reúne toda la familia, incluidos los criados, en una reunión con abundancia de comida y vino. Uno de los asistentes, aquél al que le ha tocado el haba metida dentro de una torta, es coronado como rey de la velada y se le coloca una corona de papel en la cabeza. Este rey reparte entre los demás asistentes los cargos cortesanos.


Jordaens ha elegido para el papel de rey a la persona de más edad de la reunión. Encima de su figura aparece la siguiente leyenda dentro de un cartucho: “In een vry gelach / Ist goet gast syn” (“Es bueno detenerse en una posada gratuita” o “Es bueno estar invitado  si no hace falta pagar”). Parece ser que se trata de una alusión a los gorrones, porque el que hacía de rey era el que pagaba los costes de la fiesta. La celebración acaba siendo un confuso remolino de personas entregadas al exceso por la bebida, en una imagen muy típica de la pintura barroca neerlandesa. Abajo, a la izquierda, un hombre escupe o vomita la bebida. En el centro, el rey brinda, animado por el coro de personas que cantan o brindan con él. Detrás de él, uno toca la gaita y, en la esquina superior izquierda, se ve a otro de los comensales fumando en pipa.

martes, 22 de mayo de 2012

San Gregorio Magno (Pedro Berruguete)

Berruguete, pintor español de la época de los Reyes Católicos. Nacido en la localidad palentina de Paredes de Nava hacia 1450, está considerado como el principal introductor de la estética del primer renacimiento en la escuela española. Tras iniciar su formación en Castilla, la completó en los Países Bajos. Regresó a España hacia 1483, realizando algunas obras para la colegiata burgalesa de Santa María del Campo y para  la catedral de Toledo. En el ocaso de su vida pintó los retablos mayores del convento de Santo Tomás de Ávila y de la catedral de la misma ciudad.


Su obra es la más temprana y fiel representación en España del nuevo lenguaje renacentista creado por los artistas florentinos del quattrocento. En su producción destaca la preocupación por el espacio y por la representación armónica y bella, propias del arte italiano de la época, además del interés por la realidad y por la descripción minuciosa del detalle, características del gusto flamenco. Además desarrolla un correcto y enérgico dibujo que, unido a su dominio de la técnica del óleo, logra magníficos efectos táctiles en la representación de la materia. Autor en tierras italianas de obras refinadas, de concepción monumental y espacial plenamente renacentistas, al regresar a España su estilo evoluciona para adecuarse al gusto de la clientela española, más interesada por la intensidad expresiva y por la representación de lo concreto, además de por una pintura vinculada fundamentalmente a la temática religiosa.


En este contexto se encuadra este retrato de San Gregorio Magno, en el que el pontífice aparece sentado, con la mano diestra en actitud de bendecir y la izquierda descansando sobre un libro. Viste casulla de brocado de oro y negro con amplia franja que forma una cruz, un broche sobre el pecho con una piedra preciosa y perlas, similar al de los guantes. En la parte inferior figura la inscripción “santo:gregorio:papa:doctor”. La suntuosidad del atuendo y el fondo dorado del gótico, conviven junto a la pose intelectual de gusto humanista que relaciona al personaje con los de las serie de hombres ilustres inmortalizados por Berruguete.