viernes, 11 de mayo de 2012

Virgen Goda (Daroca)

La conocida como “Virgen Goda” es una imagen tallada en madera de roble y sobredorada. Obra gótica del siglo XIII, se conoce por este nombre ya que, según un canónigo de la Colegial del siglo XVI “era del tiempo de los godos… o primeros conquistadores del lugar”. También se dice que fue un regalo del Rey Jaime I a la ciudad. Anteriormente era conocida como Nuestra Señora de la Coronada. Es una Virgen con corona, sentada en un trono con el Niño sobre la pierna izquierda, mientras que con la derecha se recoge el manto. El Niño está casi de pie, con un libro en la mano izquierda y bendiciendo con la derecha. Se puede contemplar en la Colegiata de Daroca.


Cuenta la leyenda que en tiempos del rey Recaredo, en una de las torres del castillo de Recópoli, capital del reino cuyas ruinas se encuentran cerca de Almonacid de Zorita en la provincia de Guadalajara, se encontraba prisionera la bella princesa Euqueria, sobrina de Recesvinto y huérfana de madre, que estaba enterrada en Agiria (Daroca). El no haber querido abrazar el arrianismo fue la causa de su cautiverio. En la capilla del palacio-castillo, la princesa llora desconsolada ante una imagen de la Virgen porque su prometido, Don Juan Ruiz de Azagra, el “Vasallo de Santa María”, no viene a rescatarla con sus huestes.
El soberbio Froya, caudillo de galos y vascones que intenta arrebatar el trono a Recaredo, ataca la ciudad, la conquista y la asola. La princesa Euquiria, con el cabello dorado revuelto y los ojos azules rojos de tanto llorar muere en la capilla junto a la imagen de la Virgen. Mientras tanto, siguiendo el curso del río Guadiela, un escuadrón corre veloz hacia la ciudad.


 A su frente se encuentra un bravo caballero que porta un estandarte que flota al viento en cuyos crespones se ve el escudo con la cruz trebolada negra en campo de plata y sobre ella cinco conchas de oro con el lema “Villanos de Santa María”. Es el de Azagra que viene a rescatar a su prometida y la imagen de la Virgen del Milagro, la Virgen Goda.
A través de las ruinas de la ciudad llega hasta la capilla del castillo, donde se encuentra a su amada tendida en el suelo sin vida, abrazada a la sagrada imagen. Besó la pálida frente de la doncella y tomando en sus manos la imagen de María gritó con angustia: “¡Ampárame Virgen María!” y saliendo entre las llamas puso a salvo la imagen, volviendo después a por el cuerpo sin vida de la que había sido su amada, colocándolo a los pies de la Virgen. El de Azagra se arrodilló y lleno de fe comenzó a rezar y en un momento, lleno su corazón de esperanza cristiana, suplicó a la Señora que devolviera la vida a la doncella que tanto la amaba. La Virgen escuchó las súplicas de su vasallo, y al poco la doncella, como si despertase de un profundo sueño, abrió los ojos y alzando la cabeza en dirección a la imagen de María exclamó: ¡Madre!. Los soldados que acompañaban al de Azagra, llenos de gran sentimiento religioso, prorrumpieron en vítores a la Madre de Dios.


No sabiendo donde depositar la sagrada imagen, fue la princesa Euqueria la que dio la idea de llevarla a Agiria (Daroca) en cuya ciudad descansaban los restos mortales de su madre, para, sobre aquella tumba, construir una capilla en la que dar culto a la Virgen del Milagro.

lunes, 7 de mayo de 2012

Retablo de la Santa Cruz de Blesa II (Teruel)

De la realización y vicisitudes del retablo de la Santa Cruz de la parroquial de Blesa, obra de Martín Bernad y Miguel Ximénez, ya traté en el mes de enero de este año en un post dedicado al sotobanco del mismo. Ahora incluyo su banco, que presenta una interesante serie de ocho tablas con figuras dobles en las que aparece al Apostolado, mas otra central dedicada a la Anunciación.
En esta escena central, que sigue las normas de la iconografía occidental, el ángel aparece arrodillado ante la Virgen apoyado en largo bastón de mensajero, mientras señala hacia lo alto de donde vienen rayos de luz.  En la inscripción dice "Ave Gracia plena Dominus...". Aunque en la exposición aparecen unidad, parece ser que las dos mitades en que está dividida la tabla estaban colocadas una a cada lado, en los extremos de la polsera, o a ambos lados del sagrario.


Los apóstoles que aparecen en las seis tablas restantes llevan todos sus atributos, además de rollos sobre sus cabezas con sus nombres y sentencias del Credo. Al igual que en el sotobanco, destacan en todas ellas la riqueza de los detalles de los personajes y los elaborados fondos en los que se asientan. De izquierda a derecha son:
San Pedro y San Andrés, primeros discípulos de Jesús. El primero está representado tal y como fue divulgado por la iconografía cristiana occidental, con la salvedad de que solo porta una llave en su mano. En la filacteria, al lado de su nombre, aparece el primer versículo del Credo.


Santiago el Mayor y San Juan Evangelista, hijos de Zebedeo. Santiago se representa con el habitual hábito de peregrino: túnica marrón, manto azul y zapatos. Su filacteria reza “Iacobo. Qui conceptus es de Spiritu Sancto, natus ex Maria Virgine".  San Juan, el discípulo amado, lleva en su mano una palma, que no es la del martirio sino la que le dio María en su lecho de muerte.  La filacteria dice "Ioanes. Passus sub Poncio Pilato crucifixus mortuus et sepultus".


Santo Tomás y Santiago el Menor.  Tomás lleva en la mano la lanza que simboliza su martirio.  La inscripción de la filacteria: "Tomás. Descendt ad inferos tertia die resurrexit...".  Santiago el Menor porta  una arqueta y una maza por haber muerto a golpes de garrote, lo que le valió ser el patrón de los bataneros. Su inscripción dice "Iacobus Minor. Ascendit ad caelos sedt ad dexteram Patris Omnipotentem".
San Felipe y San Bartolomé.  El primero, que apenas es destacado en los evangelios, no posee ningún atributo determinado.  Su incompleta filacteria dice "Philipus.  Inde venturus est iudicare vivos et mortuos".  Bartolomé, que porta el alfanje con el que fue desollado, es otro de los apóstoles que apenas tiene protagonismo en los Evangelios. En la filacteria: "Bartholomeus. Credo in Spiritum Sanctum".


San Mateo y San Simón.  San Mateo es el apóstol de la obediencia que dejó su puesto de recaudador para seguir a Jesús.  Por su importante obra escrita se le representa con un lujoso libro.  La leyenda de su filacteria dice "Matheus, Sanctam Ecclesiam Catholicam Sanctorum comunionem".  Simón, hermano de Judas, lleva una espada envainada recordando que murió degollado.  Su texto dice "Simonis. Remissionem peccatorum".


San Judas Tadeo y San Matías.  El primero, hermano de Santiago el Menor y de Simón, porta una lanza terminada en punta de sierra que fue el instrumento de su martirio tras predicar en Asia Menor con su hermano Simón.  Su texto dice "Judas Thadeus, Carnis resurrectionem".  San Matías, el sustituto de Judas Iscariote, evangelizó Judea y porta un hacha de largo mango con la que pusieron fin a su vida.  Su texto dice "Mathías. Et vitam aeternam. Amen".

sábado, 5 de mayo de 2012

Majestad Batlló

La Majestad Batlló es una imagen de madera policromada que presenta a Cristo crucificado en actitud de Majestad (triunfante sin signos de sufrimiento). Debe su nombre al coleccionista Enric Batlló y Batlló que la compró en un mercado de antigüedades y la donó en 1914 a la Diputación de Barcelona, de donde pasó al Museo de Arte de Cataluña en el que forma parte de su exposición permanente.
Está considerada como una de las muestras más interesantes de la imaginería medieval de Cataluña. Cronológicamente se data hacia mediados del siglo XII. En cuanto a su procedencia, se sitúa en la región de Olt, en la comarca de la Garrotxa en el Pirineo catalán. Tallada en madera de ciprés, la imagen de Cristo tiene unas medidas de 94 x 96 x 17 cm y la cruz de 156 x 120 x 40 cm. Le faltan los pies y algunos dedos de las manos.


El Cristo está vestido con una túnica larga con mangas también largas o túnica monicata, y pliegues tubulares paralelos que la recorren en su totalidad. La túnica está policromada con círculos de color rojo sobre fondo azul y motivos vegetales de clara influencia oriental. La cruz está pintada a base de franjas azules, blancas y rojas, con la siguiente inscripción en la parte superior: “JHS NAZARENUS REX IUDEORUM” (Jesús de Nazaret Rey de los Judíos). En el centro del reverso de la cruz hay restos de la pintura de un Agnus Dei. El motivo de los círculos de la túnica está íntimamente relacionado con el sudario de tejido islámico de San Ramón, muerto en 1126, de la Catedral oscense de Roda de Isábena.


En la Edad Media se dieron dos tipos de iconografía para representar a Cristo crucificado: el primero con el torso desnudo y el perizonium o falda corta atada a la cintura y muerto en la cruz con los ojos cerrados y el rostro con expresión dramática y cierta tensión; el segundo, al que corresponde esta Majestad de Batlló, aparece encima de la cruz con túnica larga ceñida a la cintura, en posición triunfante, con los ojos abiertos y sin ningún signo de dolor. Esta última fue la más común en Occidente durante todo el siglo XII, siguiendo el prototipo del Cristo de la Santa Faz de Lucca.

jueves, 3 de mayo de 2012

Estudio de un pintor (Raimundo de Madrazo)


Composición de pequeño tamaño (32,5 x 42,5 cm,) pero sumamente explícita y minuciosamente pintada que representa el estudio de un pintor decimonónico. En primer término, y posando para el autor, Raimundo ha retratado a un personaje cómodamente sentado, y frente a él a un modelo masculino de pie con el atuendo de un caballero de la Orden de Calatrava, con túnica, casco cónico y espada en la mano. A través de la puerta abierta el espectador puede contemplar una estancia muy iluminada con luz central en la que un hombre está absorto con los papeles extendidos sobre la mesa. Al fondo, dos figuras femeninas conversan ajenas al resto de la escena.


Los cuadros que aparecen podrían ser obras propiedad de José de Madrazo, abuelo de Raimundo, que poseía una importante colección de pintura. Es posible que en el óleo se represente el taller de José, y así el retratado en primer lugar sería Luís de Madrazo, y con el modelo vestido de caballero de Calatrava el pintor quiera aludir al trabajo que realizaban ambos para la iglesia madrileña del antiguo monasterio Real de la Concepción, más conocido como las Comendadoras de Calatrava.. Las niñas serían Isabel y Cecilia, hermanas de Raimundo. Siguiendo con esta argumentación, el personaje apoyado en la mesa lo podríamos identificar con Juan de Madrazo, que estaba trabajando por aquél entonces, hacia 1856-1858, en la remodelación de la fachada de la citada iglesia calatrava.


Raimundo muestra en este cuadro su mano privilegiada para el dibujo y para la captación volumétrica y espacial. Es una obra de relieve de un joven de 17 años que denota, además de su preparación para el oficio, un novedoso concepto pictórico dentro del entorno familiar.

martes, 1 de mayo de 2012

Nacimiento de San Juan Bautista (Jerónimo Vicente Vallejo Cosida)

Esta tabla formaba parte del banco del retablo mayor de la Cartuja de Aula Dei, uno de los grandes proyectos contratados al pintor Jerónimo Cosida por Don Hernando de Aragón, Arzobispo de Zaragoza.


La escena muestra a Santa Isabel después del parto atendida por un grupo de mujeres que velan por el niño, a Zacarías, su esposo, junto a la cama y al fondo, tras una puerta, se incluye la escena de la visita de María a su prima Isabel. La composición juega con la disposición de las figuras en una marcada diagonal, cuyo vértice está destacado por la santa, completamente vestida de blanco. La composición y el color denotan un claro lenguaje manierista. Predominan los tonos fríos que armonizan las formas y se ajustan a la delicadeza de las figuras femeninas, tratadas siempre por Cosida con dulzura y amabilidad.


Es una de las mejores pinturas de todo el conjunto, directamente relacionada con la tabla de la Dormición de la Virgen del retablo del monasterio navarro de Tulebras, contemporánea de ésta. La obra muestra una extraordinaria técnica y estilo, advirtiéndose elementos nuevos e influencias de los pintores flamencos Pablo Scheppers y Rolán de Moys.