martes, 21 de mayo de 2019

San Blas (Miguel Jiménez)


Pintura al óleo sobre tabla, que formaba parte de un retablo, atribuida a Miguel Jiménez, de procedencia aragonesa. Representa a San Blas, obispo de Sebaste (Sivas) en Armenia. A San Blas en Aragón se le dedicaron iglesias y retablos en distintas localidades durante el siglo XV. Aquí viste los atavíos episcopales de su cargo, alba, tunicela, capa pluvial de brocado y mitra. Está de pie, vuelto hacia el lado derecho, con el báculo en la mano izquierda y gesto de bendecir con la derecha. Se le identifica por el peine de hierro (pectinibus ferreis) o rastrillo de cardar el cáñamo con el que desgarraron sus carnes durante su martirio, atributo habitual que tiene al lado. Se encuentra delante de un muro de color gris terminado en crestería gótica que separa la estancia que ocupa del jardín del que asoman dos árboles cuya silueta se recorta sobre un fondo dorado. El suelo reproduce un pavimento de azulejos blanco y rojo. (texto extraído del catálogo on-line del Museo Lázaro Galdeano, donde se expone este cuadro)

martes, 14 de mayo de 2019

Virgen de Mosén Esperandeu de Santa Fé (Blasco de Grañén)


Este cuadro corresponde a la tabla central de un retablo dedicado a la Virgen María que Blasco de Grañén realizó para el convento de San Francisco de Tarazona. Representa a la Virgen entronizada con el niño Jesús sentado sobre su rodilla izquierda, acompañados de cinco ángeles músicos que ocupan la zona lateral y superior del trono, reservándose la parte baja para el retrato del donante, su escudo sostenido por un ángel y una inscripción conmemorativa en el centro que señala el su nombre y la fecha de realización: “Este retaulo fizo fazer el muy honorable moss spe /randeu de sancta fe cavallero a honor e reverencia/ de la gl(or)iosa uirgen maria el qual fue fecho en el / anyo de mil quatrocientos treinta et neue”. De los cuatro ángeles, tres tañen instrumentos, un arpa de mano, una flauta y una mandora, mientras que el cuarto, que asoma en la zona de arriba, hace ademán de leer en el libro que sostiene en las manos. En la zona izquierda de la parte inferior del observador se encuentra arrodillado en actitud orante Sperandeu de Santa Fe, ataviado como caballero, según la moda del momento. Como corresponde a la obra de Blasco de Grañén, los colores son vivos, con predominio del azul, el rojo y el verde, aunque con prevalencia del oro empleado en el fondo, en los nimbos de los personajes sagrados y en el borde del manto de la Virgen. (texto extraído del catálogo on-line del Museo Lázaro Galdeano, donde se expone este cuadro)


miércoles, 8 de mayo de 2019

Doble retrato de Matrimonio (Lavinia Fontana)


Esta obra de pequeño formato muestra el retrato de una pareja sobre ambas caras del soporte. Se trata del autorretrato de la boloñesa Lavinia Fontana y su esposo, el también pintor Gian Paolo Zappi. Ambos cónyuges aparecen ricamente ataviados ante un escenario de cortinajes, ella con vestido rojo de vaporoso cuello acompañado de lujosos collares y tocado de oro, piedras preciosas y perlas, mientras sostiene un abanico de plumas. El hombre, vestido de negro, porta espada y muestra un anillo y un clavel en la mano izquierda. El perro que lo mira apoyado en el brazo del sillón lleva un magnífico collar de piedras. (texto extraído de la cartela que figura junto al cuadro en el Museo de Bellas Artes de Zaragoza, donde actualmente se expone)



martes, 30 de abril de 2019

San Cayetano (Francisco de Goya y Lucientes)


Esta pintura formaba parte del programa decorativo del oratorio del palacio de los Condes de Sobradiel en Zaragoza. El colocar este Santo dentro de la iconografía del oratorio responde al segundo nombre del conde, Joaquín Cayetano Cavero y Pueyo, y a su vez con la advocación de la iglesia que se levanta junto al palacio. El Santo se representa en edad avanzada, arrodillado en actitud de veneración, con el cuerpo inclinado hacia delante y la mano derecha elevada. El entorno de la figura es especialmente oscuro y algo inquietante, a lo que contribuye el color negro del hábito, de tal manera que únicamente destacan las carnaciones de rostro y manos. Al igual que los otros tres cuadros de pequeño formato, su ejecución es a base de trazos abocetados muy enérgicos, algo descuidados, pero sumamente expresivos, que modelan las formas de manera contundente y efectista utilizando la luz y el color. (texto extraído del catálogo on-line de la Fundación Goya en Aragón)

domingo, 21 de abril de 2019

Carta del hijo ausente (Maximino Peña Muñoz)


Maximino Peña pinta este cuadro en1887 durante una de sus estancias en la ciudad de Roma, lo que se traduce en un perceptible matizado del origen extranjero de la familia representada. La escena está ambientada en un modestísimo interior rural italiano en el que figura la familia al completo frente a una chimenea, con los padres acomodados en sendas sillas y sosteniendo a do de sus hijos: el varón con el padre, y la niña, de escasa edad, con su madre. Tras ellos, en un tercer plano, se encuentran dos muchachas, seguramente hijas o tal vez criadas, que parecen prescindibles en la composición. Es el niño el que lee la carta mientras su padre lo sostiene cariñosamente pasándole el brazo por la espalda, mientras que con la mano derecha aprieta el sobre de la misiva del ausente, que por la escena debe de ser su hijo mayor. Toda la familia presta gran atención a las palabras del muchacho, menos la más pequeña que trata de llamar la atención de un gato que hay al fondo de la habitación. La composición, en la que cada miembro ocupa un puesto simbólico en el espacio, recuerda los retratos fotográficos de grupo tomados en estudio, que son fiel reflejo del deseo de representación del grupo familiar, aun en ámbitos tan extraños a lo del burgués como es la campiña italiana en la que se ambienta esta obra. La obra se expone actualmente en el Museo de Zaragoza cedida por el del Prado (texto extraído del catálogo on-line del Museo del Prado)