Este lienzo, obra de Jorge Manuel
Theotocopuli, hijo natural de El Greco, formaba parte del retablo, dedicado a
la Magdalena, de la iglesia parroquial de la localidad madrileña de Titulcia.
Representa a Cristo vestido de hortelano que se dirige a Magdalena, que llorosa
se vuelve hacia él reconociéndole. Jesús se sitúa de pie a la izquierda, con
manto carmín, y la Magdalena de rodillas a la derecha con manto azul y túnica
amarilla. Entre ellos, una azada y una redoma esférica de cristal, todo sobre
un fondo de paisaje con rompimiento de nubes en la parte izquierda superior.
Las figuras son de proporción muy larga y técnica muy amplia. La Magdalena
parece inspirarse en la figura de la Virgen de la Anunciación que en El Greco de
Illescas. (texto extraído del catálogo on-line del Museo Lázaro Galdiano)
martes, 25 de junio de 2019
martes, 11 de junio de 2019
El enigma de Hitler (Salvador Dalí)
En este cuadro Dalí interpreta la
situación en la que se encontraba Europa tras la Conferencia de Munich de 1937,
cuando Inglaterra y Francia ceden a las pretensiones de Hitler de invadir y
anexionarse Checoslovaquia. El cuadro, que viene a ser un presagio de lo que
poco después acontecerá, fue el desencadenante de la expulsión de Dalí del
surrealismo francés
Sobre una rama de olivo quemada y
medio rota, que viene a simbolizar la paz, aparece un teléfono roto y negro con
el extremo semejando la pinza de una langosta en posición amenazante, y con el
cable roto como señal del fin de las comunicaciones entre países. Del mismo
teléfono se descuelga una lágrima como alusión a las tristes noticias que se
reciben. Se completa esta parte del cuadro con un paraguas colgando de la rama
representando al gobierno inglés en sus inútiles negociaciones con Hitler.
Bajo la rama un plato contiene
una fotografía tamaño carnet de Hitler y unas pocas judías, como presagio del
hambre que espera al pueblo con la llegada de la guerra. El pintor incluye
también unos murciélagos, una flor marchita y una mujer que trata de guarecerse
bajo el paraguas, todo bajo un amenazante cielo encapotado. Se completa la
composición al fondo con la playa de Cadaqués, donde se puede observar un grupo
de personas privilegiadas, la burguesía, alejadas del tema central de la
guerra, que están disfrutando de su propia vida, mientras que a la izquierda un
perro negro los vigila bajo una sombrilla clavada en la arena.
lunes, 3 de junio de 2019
San Pedro y Calvario (Maestro de Viella)
En el Museo Diocesano de Lérida
se expone en depósito la parte central de un retablo dedicado a San Pedro procedente
de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores de Peralta de Alcofea (Huesca). Consta
de dos tablas, la central muestra al titular entronizado y flanqueado por dos
ángeles, mientras que la superior presenta un Calvario. San Pedro Apóstol se representa
de la forma habitual, como un varón entrado en años con barba y cabellos
blancos y mirada fija hacia el espectador. Viste de pontifical con tiara, casulla,
capa pluvial brocada y ribeteada en oro y guantes. Va coronado con un nimbo
dorado. En la mano derecha sostiene una enorme llave que lo identifica y en la
izquierda muestra un libro abierto. Se sienta en un trono que simula estar
tallado en madera y a ambos lados se acompaña de dos ángeles mancebos vestidos
como diáconos, también dotados de nimbo y en actitud orante. El fondo se decora
con estilizados motivos vegetales, incisos y dorados mediante aplicaciones de
pan de oro.
La tabla superior representa la
escena de la Crucifixión, con Cristo crucificado centrando la escena. Se trata
de un Cristo de tres clavos y anatomía ligeramente desproporcionada, que viste
un sencillo perizonium, muestra la herida sangrante en el costado e inclina la
cabeza y la vista hacia su Madre, que está arrodillada con las manos juntas,
observando el dolor de su Hijo. Lleva la cabeza cubierta y luce nimbo, al igual
que San Juan, que se sitúa a la izquierda. La escena se presenta en medio de un
paisaje rocoso, salpicado de vegetación y jalonado por un camino que conduce a
una ciudad amurallada, evocando a la Jerusalén bíblica, donde se sitúa el Monte
Calvario. (texto extraído de la web patrimonioculturaldearagon.es)
martes, 21 de mayo de 2019
San Blas (Miguel Jiménez)
Pintura al óleo sobre tabla, que
formaba parte de un retablo, atribuida a Miguel Jiménez, de procedencia
aragonesa. Representa a San Blas, obispo de Sebaste (Sivas) en Armenia. A San Blas en
Aragón se le dedicaron iglesias y retablos en distintas localidades durante el
siglo XV. Aquí viste los atavíos episcopales de su cargo, alba, tunicela, capa
pluvial de brocado y mitra. Está de pie, vuelto hacia el lado derecho, con el
báculo en la mano izquierda y gesto de bendecir con la derecha. Se le
identifica por el peine de hierro (pectinibus ferreis) o rastrillo de cardar el
cáñamo con el que desgarraron sus carnes durante su martirio, atributo habitual
que tiene al lado. Se encuentra delante de un muro de color gris terminado en
crestería gótica que separa la estancia que ocupa del jardín del que asoman dos
árboles cuya silueta se recorta sobre un fondo dorado. El suelo reproduce un
pavimento de azulejos blanco y rojo. (texto
extraído del catálogo on-line del Museo Lázaro Galdeano, donde se expone este
cuadro)
martes, 14 de mayo de 2019
Virgen de Mosén Esperandeu de Santa Fé (Blasco de Grañén)
Este cuadro corresponde a la
tabla central de un retablo dedicado a la Virgen María que Blasco de Grañén
realizó para el convento de San Francisco de Tarazona. Representa a la Virgen entronizada
con el niño Jesús sentado sobre su rodilla izquierda, acompañados de cinco
ángeles músicos que ocupan la zona lateral y superior del trono, reservándose
la parte baja para el retrato del donante, su escudo sostenido por un ángel y
una inscripción conmemorativa en el centro que señala el su nombre y la fecha
de realización: “Este retaulo fizo fazer
el muy honorable moss spe /randeu de sancta fe cavallero a honor e reverencia/
de la gl(or)iosa uirgen maria el qual fue fecho en el / anyo de mil
quatrocientos treinta et neue”. De los cuatro ángeles, tres tañen
instrumentos, un arpa de mano, una flauta y una mandora, mientras que el
cuarto, que asoma en la zona de arriba, hace ademán de leer en el libro que
sostiene en las manos. En la zona izquierda de la parte inferior del observador
se encuentra arrodillado en actitud orante Sperandeu de Santa Fe, ataviado como
caballero, según la moda del momento. Como corresponde a la obra de Blasco de
Grañén, los colores son vivos, con predominio del azul, el rojo y el verde,
aunque con prevalencia del oro empleado en el fondo, en los nimbos de los
personajes sagrados y en el borde del manto de la Virgen. (texto extraído del catálogo on-line del Museo Lázaro Galdeano, donde se
expone este cuadro)
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