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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Dios Padre (Pere Johan)


Durante su residencia en Zaragoza entre 1434 y 1445, Pere Johan realiza el nuevo retablo para el altar mayor de la Seo, utilizando alabastro de Gelsa y madera. El retablo consta de banco y tres calles, ocupadas estas últimas por otras tantas escenas de gran tamaño talladas originalmente en madera y sustituidas más tarde por las del maestro Ans en alabastro que son las que actualmente se pueden ver.


De este retablo parece proceder el busto de Dios Padre bendiciendo que se expone en el Museo de Arte de Cataluña, procedente de una donación de Enrique Batlló y Batlló a la Diputación de Barcelona en 1914. Se atribuye a Pere Johan por la similitud de sus rasgos con otras obras suyas en las que prima la expresividad por encima de la belleza formal. Se halla inscrito en un tondo de nubes, vestido con túnica y capa pluvial. 


Sobre la cabeza lleva tiara con ínfulas, como corresponde a su dignidad de Papa o Emperador Celestial, mientras bendice con la mano derecha y sostiene el orbe con la izquierda, perdido y sustituido por una esfera de madera. Los pliegues son algo sumarios y los rasgos del rostro bastante marcados, lo que hace pensar que la obra se ideó para ser vista a distancia. Se sabe que había una imagen del Padre Eterno en el retablo mayor de la Seo que se quitó para colocar el expositor circular que puede verse actualmente; por ello, se ha supuesto que ésta sería la pieza sustituida.


lunes, 16 de abril de 2012

Ángel custodio de Zaragoza (Pere Johan)

Escultura atribuida a Pere Johan durante su etapa de residencia en Zaragoza (1431-1456) cuando realizaba el retablo mayor de la Seo por encargo del arzobispo Dalmau de Mur. Los últimos estudios apuntan a que su primitiva ubicación pudo ser el interior de alguno de los edificios civiles góticos del siglo XV (Casa Municipal, Diputación del Reino) donde recibiría culto de los mercaderes zaragozanos. Esta ubicación fue provisional hasta la construcción de La Lonja, a mediados del siglo XVI, en que sería trasladada al nuevo edificio como imagen del patrono de la ciudad.


La imagen de medio cuerpo del ángel, revestida con armadura y manto, según la moda de los guerreros cuatrocentistas, emerge de un promontorio de nubes rizadas. Ha perdido la mano derecha, y en la izquierda sostiene una filacteria que estuvo escrita. Destaca su rostro ejecutado con gran habilidad acorde con la corriente estilística del Gótico internacional en la Corona de Aragón en el segundo cuarto del siglo XV.