Talla en madera policromada de
autor anónimo, datada en el siglo XIV, que representa a Nuestra Señora de
Burnao. Cuando desapareció el barrio de Burnao de Jaca para construir la
Ciudadela, la imagen se trasladó a la iglesia de San Pedro el Viejo de Huesca,
pasando más tarde a formar parte de la exposición permanente del Museo Diocesano
de Jaca. La Virgen se representa de pie sobre una pequeña peana. Para romper la
frontalidad el cuerpo adopta una curvatura en forma de S, que viene dada por el
adelantamiento de su pierna derecha. Sobre su brazo izquierdo está sentado el
Niño, también en posición frontal. María viste una larga túnica de color rojo
sobre la que cae un manto que se sujeta en la parte posterior de la cabeza. Como
es habitual, es de color azul y parece recogerse en la parte izquierda de la
Virgen cayendo en dos picos. Aunque a la imagen le falta uno de los pies, se
observa perfectamente que irían calzados con zapatos de terminación puntiaguda.
Es posible que sobre la cabeza portara una corona que no se ha conservado. El
Niño se representa sin ropa de cintura para arriba, tapando sus piernas con un
paño que cuelga formando pliegues, dejando al descubierto los dedos del pie
izquierdo. (texto basado en la ficha de
la web www.patrimonioculturadearagon.es)
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jueves, 24 de enero de 2019
jueves, 27 de septiembre de 2018
San Sebastián y San Juan Evangelista (Sorripás -Huesca-)
Tabla procedente de la iglesia parroquial
de Sorripás. De autor desconocido, se data en el último cuarto del siglo XV
dentro del estilo hispano-flamenco. Representa a San Sebastián y San Juan Evangelista
sobre un fondo de brocado. Ambos aparecen como hombres jóvenes de largos
cabellos, imberbes, portando nimbos dorados y ataviados con ricas vestiduras
decoradas con pasamanería dorada. El personaje de la izquierda corresponde a
San Sebastián, que cubre la cabeza con sombrero de ala ancha de color escarlata
y viste una capa con amplias aberturas para los brazos decoradas con pelo de
armiño; en la mano izquierda porta un arco de gran tamaño y en la derecha una
saeta, ambos elementos alusivos a su martirio. A la derecha, San Juan
Evangelista, lleva el cabello descubierto con un corto flequillo y viste una
túnica larga de color azul que deja visibles los pies descalzos y una amplia
capa de color rosa en la parte externa y verde en la interna. Su mano derecha
muestra la actitud de bendecir, mientras que la izquierda porta un cáliz dorado
de base hexagonal de cuya copa escapa un dragón alado de color verde. (texto extraído del catálogo en línea de
Museo Diocesano de Jaca, de cuya exposición permanente forma parte)
miércoles, 13 de abril de 2016
Virgen con el Niño (Anónimo)
De la Iglesia de Santa María in Foris de Huesca se conserva en el Museo de la ciudad esta imagen de la Virgen con el Niño de principios del siglo XIII. La Virgen se presenta en posición sedente y frontal. Viste túnica ceñida a su cintura, con escote en caja, manto sobre sus hombros que por su lado derecho describe una gran curva hasta el regazo para quedar recogido en el lado izquierdo junto con la otra parte del manto, ocultando sus piernas. Por debajo del mismo asoman las punteras de los chapines que calza en sus pies. Su rostro es ovalado, con finas y arqueadas cejas, ojos almendrados, grandes pupilas y nariz recta; en sus labios esboza una leve sonrisa. Lleva el cabello rizado. Cubre su cabeza con velo y corona. Levanta su mano derecha, donde llevaría una bola del mundo, mientras con su izquierda sujeta al Niño en actitud de protección.
Jesús está sentado sobre la pierna izquierda de María también en posición frontal. Viste túnica y lleva los pies descalzos. Su rostro presenta las mismas características que las de la Virgen pero con un rictus más serio. Su cabello forma grandes rizos. Le falta la mano y el antebrazo izquierdo, y abre su mano derecha juntando sus dedos índice y corazón en actitud de bendecir.
Las dos figuras llevan sus vestiduras respectivas ajustadas al cuerpo, bajo las cuales se marca la anatomía de los mismos. Los paños dan sensación de ligereza formando pliegues paralelos o angulosos siguiendo la tendencia natural del plegado. En el tratamiento de las mismas queda marcado el volumen. En la imagen de la Virgen permanece muy marcada la pierna izquierda frente a la derecha apenas insinuada. Aunque ha perdido parte de su policromía, ésta destaca por la vivacidad del azul y el rojo.
El asiento o trono donde se halla sentada la Virgen presenta varias molduras y lleva una decoración pictórica a base de elementos vegetales cuadrilobulados encuadrados en puntos, ambos en negro, sobre bandas de color amarillo y rojo de distinta anchura; la zona de las molduras está pintada en azul. La parte posterior es plana (presentando un hueco en su interior) lo que indica que pudo estar adosada a la pared o formó parte de un retablo.
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Virgen con el Niño (Anónimo)
Procedente de la Iglesia de Santiago de Agüero se expone en el Museo de Huesca esta talla de la Virgen con el Niño fechada hacia finales del siglo XII. Como es habitual, se trata de una imagen sedente con las dos figuras situadas rígidas en situación frontal. Jesús mira al frente, mientras María mantiene baja la mirada.
Visten la indumentaria típica del románico. La Virgen lleva túnica solo visible en la parte inferior formando pliegues rectos verticales en la zona central y curvos horizontales en los laterales; sobretúnica de pliegues rectos verticales y orillos resaltados; y el manto abierto, formando un plegado oblicuo en los brazos para caer recto en los laterales, lleva ribetes resaltados y une las dos partes superiores mediante un broche cuadrado decorado con un motivo vegetal cuadrilobulado en el interior de otro enmarcado por pequeños puntos en las esquinas, motivo que se repite en la ornamentación de los ribetes del cuello. Se cubre con un velo que llega hasta medio brazo formando pliegues zigzagueantes. Ciñe su cabeza con una corona circular. Le falta la mano derecha y tiene la izquierda extendida sobre la misma pierna del Niño en actitud protectora. El trono donde se halla sentada la Virgen es liso, y va decorado en su frontal a base de bandas más o menos anchas en negro y gris, y en los laterales con el barrado rojo y amarillo del Senyal Real de Aragón
El Niño está sentado sobre la pierna izquierda de María. Viste túnica con pliegues verticales rectos cuyo ribete en la zona del cuello parece ser el mismo motivo que lleva el manto de la Virgen, y sobretúnica, ribeteada en cuello y pecho con puntos. Alrededor de este luce una cadena. Sus pies están descalzos. Con su mano izquierda sujeta un libro y mantiene la derecha levantada en actitud de bendecir. Cubre su cabeza con una corona de florones.
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domingo, 27 de abril de 2014
viernes, 11 de enero de 2013
Tablas del Retablo de la Madre de Dios (Montañana –Huesca-)
Estas dos tablas formaban parte
del que fuera retablo mayor de la iglesia parroquial de la localidad oscense de
Montañana. Una persona de apellido Fontana las adquirió, donándolas en 1976 al
Museo de Arte de Cataluña. Se trata de dos pinturas sobre madera de 126 x 65
cm, que representan el Nacimiento de la Virgen
y la Natividad.
Se atribuyen al taller de Pedro
García de Benabarre, que estuvo activo en Barcelona hacia 1455, y en Barbastro
desde 1460, lo que las data con posterioridad a esta fecha.
A pesar de su apariencia
simplicista, hay que admirar la soltura con que se resuelve el marco espacial
donde se desenvuelve la escena del Nacimiento de la Virgen, la más interesante
de las dos tablas, dentro de la simplicidad que suponía la aplicación rígida de
la perspectiva formal. El pintor ha buscado también la variedad en los
distintos atuendos que llevan cada una de las mujeres, ofreciéndonos un
muestrario de soluciones y vestidos. Lo mismo es aplicable a los distintos
objetos que, en manos de las sirvientas, sirven para llevar la comida a Santa
Ana, constituida por tres huevos, un ave que podría ser una perdiz, y un plato
de sopa caliente, algo que se deduce por que la criada lo transporta en un
soportaplatos. Otra sirviente lleva una jarra de pico, pieza distinguida de la
vajilla de la época. Por último, un brasero con ruedas sirve a la criada para
calentar los pañales.
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