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lunes, 1 de junio de 2020

Clotilde sentada en un sofá (Joaquín Sorolla)

 

Frecuente motivo de inspiración para Joaquín Sorolla, algunos de los retratos de su mujer, Clotilde García del Catillo, constituyen obras fundamentales en el contexto de su producción pictórica. La imagen que de ella transmiten es variada, marcada siempre por el afecto y la admiración mutua que los unía. En unos casos aparece como mujer hacendosa, ocupada en labores de costura en escenas que iconográficamente se remontan al Barroco recordándonos obras de Velázquez o Vermeer. En otras plasma su instinto maternal en escenas en las que parece atender con mimo a sus hijos o les acompaña simplemente mientras resuelven sus tareas escolares. Imagen complementaria es la de Clotilde leyendo, mostrando la inquietud intelectual que en la representación femenina se multiplica en esta época.

No podía faltar en este repertorio iconográfico esta otra imagen, plenamente inscrita en el retrato burgués de la época. Ante el espectador se presenta una mujer refinada, fiel reflejo del status social alcanzado y, por extensión, espejo del éxito artístico de su marido. Clotilde viste un exquisito traje blanco y delicados zapatos de raso, pero aparece con un libro en el regazo, como interrumpida por el pintor en un momento de lectura. Sin duda Sorolla tiene presente en esta obra, el más elegante de sus retratos, los retratos de alta sociedad de John Singer Sargent, que conocía bien ya en esta fecha: retratos en que los modelos, vestidos de gran gala, a menudo aparentan no posar, sino simplemente estar. El retrato de Clotilde, participando de ese doble juego, sin embargo, carece por completo de afectación y resulta de una absoluta naturalidad. Seguramente el punto de vista elevado sea en este caso un recurso compositivo meditado, quizás así pensado por su ubicación en el salón de la Casa Sorolla para ser contemplado desde la meseta superior de la escalera principal. (texto extraído del catálogo online del Museo Sorolla, de cuya exposición permanente forma parte)

jueves, 12 de diciembre de 2019

La Caleta (Joaquín Sorolla)


En este cuadro Sorolla representa a su mujer y a una de sus hijas sentadas en un acantilado, ambas de perfil y a contraluz. Una de ellas viste de verde y la otra de blanco. Como telón de fondo, el mar rompiendo contra las rocas. (texto extraído del catálogo online del Museo Sorolla)

miércoles, 24 de julio de 2019

Madre (Joaquín Sorolla)


Sorolla representa en este cuadro a su mujer, Clotilde García del Castillo, reposando tras el parto de su hija menor, Elena, junto a ella en la cama. Únicamente emergen entre las sábanas y almohadas las cabezas de ambas. Hoy en día hablaríamos de una composición minimalista, limitada a los escasos elementos figurativos que son las dos cabezas más la mano de Clotilde que busca a su recién nacida hija, y con predominio de un solo color: el blanco, en todos sus matices. La precisión del pintor en describir la cualidad específica de la luz es aquí extrema: la luz es una penumbra fresca que envuelve la escena como una bendición; tras el parto, reina el alivio, el descanso y la felicidad. (texto extraído del catálogo online del Museo Sorolla)

lunes, 15 de abril de 2019

Bajo el toldo, playa de Zarauz (Joaquín Sorolla)


Sorolla pinta este cuadro en la playa de Zarauz durante el verano de 1910. Muestra a toda la familia del pintor bajo un toldo que el espectador no ve. Los personajes van vestidos elegantemente, y la playa se convierte en un ámbito de representación social, burgués y cosmopolita, más que en un lugar de disfrute espontáneo. (texto extraído del catálogo on-line del Museo Sorolla)

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Saltando a la comba, La Granja (Joaquín Sorolla)


En 1907 la familia Sorolla pasa el verano en la Granja de San Ildefonso. Sorolla utiliza como motivo central de este cuadro a su hija Elena, que en aquel momento tiene 12 años. El salto de la niña resulta evidente por la falta de contacto con su sombra, un recurso sencillo, pero muy eficaz, y la composición entera se contagia de ese movimiento elástico, acentuado por las carreras circulares de los niños que se persiguen alrededor del estanque. (texto basado en el que figura en la Guía del Museo Sorolla)

miércoles, 17 de octubre de 2018

Instantánea (Joaquín Sorolla)


Sorolla pinta este óleo sobre lienzo el verano de 1906 en Biarritz, lugar donde pasan muchas vacaciones el pintor y su familia. Seguramente representa a su hija María preparando una cámara fotográfica. El título “instantánea” cuadra perfectamente, tanto con la fotografía como con la técnica rapidísima y abocetada que emplea Sorolla en el cuadro, y que junto con la paleta suavizada denota cierta cercanía con la pintura impresionista francesa que conoció directamente en París, donde acababa de cosechar un gran éxito de crítica con su primera exposición individual. (texto extraído del catálogo del Museo Sorolla)


viernes, 14 de septiembre de 2018

Desnudo de mujer (Joaquín Sorolla)


En 1902 Sorolla retrata a su mujer desnuda inspirado en “la Venus del espejo” de Velázquez. Clotilde aparece de espaldas, reposando suavemente sobre sábanas de raso rosa que resaltan el moreno de la piel. Se puede catalogar como un desnudo “pudoroso”, ya que el pintor no recoge el rostro de la mujer para evitar que fuese reconocida. El artista se recrea en la ondulante postura de su esposa e invita, con sus pinceladas, a recorrer todo su cuerpo hasta llegar a la hermosa redondez de su trasero como punto central de la composición. A pesar de que Sorolla pintó numerosos retratos de ella, Clotilde no volvió a posar desnuda.

miércoles, 18 de julio de 2018

Niñas en el mar (Joaquín Sorolla)


Sorolla pinta este óleo en el verano de 1909 durante una de sus estancias en la playa. Representa a dos niñas de espaldas, vestidas con sus correspondientes batas y con las manos entrelazadas, entrando en las aguas del mar, que destaca por lo intenso de su color azul.

lunes, 16 de abril de 2018

Novia lagarterana (Joaquín Sorolla)


Este cuadro, también titulado "Tipos de lagarterana", fue realizado en la primavera de 1912 como estudio preparatorio para el panel dedicado a "Castilla, La fiesta del pan", uno de los catorce grandes paneles que pintó para decorar la biblioteca de la Hispanic Society of America de Nueva York, con los que se intentaba transmitir al público americano una imagen de España que reflejase la identidad nacional. En estos paneles Sorolla reflejó como fondo los monumentos más representativos de cada región enmarcando escenas colectivas de fiesta y trabajo en las que el pintor quiso representar el aspecto de los pueblos españoles a través de la indumentaria regional de cada región como una de sus señas de identidad más significativas.
En este primer estudio, la figura masculina de la derecha puede ser identificada en la parte central del panel definitivo. Es una constante en los estudios de este periodo la composición que aquí vemos, con los personajes de tamaño natural, de cuerpo entero, de pie, en posición frontal, formando parejas o grupos en pose casi fotográfica en un entorno más o menos neutro. De este modo la atención se centra en el traje y en los rostros, que muestran las variantes fisonómicas que caracterizan a los diferentes tipos regionales.  (texto extraído del catálogo en línea del Museo Sorlla, donde se expone esta obra)


domingo, 18 de febrero de 2018

La siesta (Joaquín Sorolla)


En este cuadro Sorolla refleja uno de los momentos de ocio familiar que frecuentemente aparecen en su obra. Pintado en 1911, durante la estancia veraniega familiar en San Sebastián, muestra una gran libertad y modernidad en su concepción. Como en otras ocasiones, Sorolla prescinde del horizonte y desarrolla toda la escena en el plano del suelo, que de esta manera parece más próximo al espectador. Las cuatro figuras femeninas que descansan sobre un prado son la mujer del pintor, sus dos hijas y una prima de éstas. Tres de ellas duermen, mientras la cuarta lee boca abajo. La ejecución, ya de por sí, rápida y abocetada de Sorolla se ve aún más remarcada en esta obra, donde el artista parece apresurar a sus pinceles, ansioso por captar ese momento fugitivo e íntimo de paz, en ese mar insólito de hierba verde que acoge a las figuras en su mullido frescor. (texto extraído de la Guía del Museo Sorolla)

lunes, 15 de enero de 2018

El baño del caballo (Joaquín Sorolla)


Llamado en principio “El caballo blanco”, es uno de los cuadros más significativos de Sorolla, en el que se refleja esa sinfonía de blancos y azules tan características de sus obras realizadas en la playa del Cabañal de Valencia en 1909. Compositivamente muestra también un recurso muy frecuente en la obra del pintor, como es el uso de un punto de vista alto, que aquí se sitúa a la altura del joven que tira de la brida del caballo, creando un primer plano largo que relega la línea del horizonte a una banda estrecha en la parte superior del lienzo. De este modo el pintor evita el deslumbramiento que produciría el cielo luminoso y se concentra en la orilla, llena de efectos de interés visual; los reflejos de la luz sobre los cuerpos y el agua, y las sombras sobre la arena. (texto extraído de la Guía del Museo Sorolla)

viernes, 8 de diciembre de 2017

Trata de blancas (Joaquín Sorolla)


Sorolla pinta este cuadro en 1895. Es uno de los pocos ejemplos que se conservan en el Museo de su casa en Madrid del realismo social que cultivó entre 1890 a 1899. Representa a cuatro jóvenes prostitutas acompañadas de su “Celestina”, que duermen Enel interior de un vagón de tercera clase. Uno de los mayores aciertos del cuadro es la composición que avanza hacia afuera proyectándose mediante una fuga perspectiva muy forzada, y que logra que, a pesar de que los personajes, casi todos dormidos, ignoren al espectador, éste se sienta implicado por esa mera atracción espacial que ejerce la composición.