Talla en madera de nogal de Cristo
crucificado datada hacia finales del siglo XII. Se cree que procede del altar
mayor de la Catedral. Se trata de una talla del tipo de cuatro clavos con los
brazos desplegados en horizontal perpendiculares al cuerpo, mientras que la
cabeza se inclina suavemente sobre el hombro derecho. El rostro, con los ojos cerrados
y la boca entreabierta, no muestra ningún rasgo de dolor, tal y como es
habitual en los cristos románicos. El perizonium o paño de pureza se dispone en
una posición bastante simétrica con un nudo central. A la altura del pecho se
observa un orificio que pudo contener reliquias. Estilísticamente se le relaciona
con motivos catalanes de la zona pirenaica y se han apreciado en él influencias
bizantinas. (texto extraído de la cartela que figura junto a la talla en el
Museo Diocesano de Jaca)
miércoles, 21 de agosto de 2019
miércoles, 7 de agosto de 2019
Las dos Trinidades (Francisco Camilo)
En esta escena la figura del niño
Jesús ocupa el centro de la composición que se organiza por dos diagonales que
forman a su vez dos triángulos invertidos. Sobre él la Trinidad Celestial, con
el Padre Eterno y la paloma representando al Espíritu Santo. La Trinidad terrena
la forman la Virgen a la izquierda del espectador y San José en el lado opuesto.
El Padre abre los brazos para acoger a Jesús mientras que con la mano izquierda
sostiene el orbe celestial. Una corte de ángeles rodea la Trinidad Celestial
conformando así el rompimiento de Gloria. La Virgen aparece con los atributos
de la Inmaculada, mientras que San José se representa con la vara florida. (texto
basado en el catálogo online del Museo de Navarra)
jueves, 1 de agosto de 2019
Escena de disciplinantes (Francisco de Goya)
Pintura, junto a “matrimonio
desigual” que se exponen en el Museo Lázaro Galdiano, que han sido atribuida a
Francisco de Goya, excepto por algunos críticos modernos. El Museo sigue
considerándolas, con reservas, obra de este pintor, hasta que se emita una
autoría definitiva. Aquí se representa en primer término a un grupo de cuatro
penitentes a la derecha del espectador con una puerta de muralla de ciudad como
fondo por la que sale una multitud en la que destacan tres damas, también en
primer término, a la izquierda. En el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires se
expone otra versión del mismo tema, considerada original de Goya. (texto
extraído del catálogo online del Museo Lázaro Galdiano)
miércoles, 24 de julio de 2019
Madre (Joaquín Sorolla)
Sorolla representa en este cuadro
a su mujer, Clotilde García del Castillo, reposando tras el parto de su hija
menor, Elena, junto a ella en la cama. Únicamente emergen entre las sábanas y
almohadas las cabezas de ambas. Hoy en día hablaríamos de una composición
minimalista, limitada a los escasos elementos figurativos que son las dos
cabezas más la mano de Clotilde que busca a su recién nacida hija, y con
predominio de un solo color: el blanco, en todos sus matices. La precisión del
pintor en describir la cualidad específica de la luz es aquí extrema: la luz es
una penumbra fresca que envuelve la escena como una bendición; tras el parto,
reina el alivio, el descanso y la felicidad. (texto extraído del catálogo
online del Museo Sorolla)
jueves, 11 de julio de 2019
Matrimonio desigual (Francisco de Goya)
Pintura, junto a “escena de
disciplinantes” que se exponen en el Museo Lázaro Galdiano, que han sido
atribuida a Francisco de Goya, excepto por algunos críticos modernos. El Museo
sigue considerándolas, con reservas, obra de este pintor, hasta que se emita
una autoría definitiva.
La escena es idéntica a la que
aparece en el cuadro “La segunda boda del jorobado”, que se expone en el Museo
de Romanticismo, que al igual que el anterior, parecen copias del que podemos
ver en el Museo del Louvre, atribuido igualmente a Goya.
La composición se desarrolla en
el interior de una iglesia. En el centro aparece una pareja arrodillada frente
a un altar, y junto a ellos el sacerdote de pie. En segundo plano, y rodeando a
los contrayentes, los asistentes que contemplan la ceremonia también
arrodillados. El novio, de pelo cano y pronunciada joroba, viste una levita
amarilla; la novia, vestida de negro cubre su cabeza con una mantilla blanca,
mientras que el clérigo, ataviado con una casulla rosácea, sujeta un libro
entre sus manos. La iluminación procede de un ventanal alto y enrejado en el
lateral izquierdo de la escena. Predomina en la obra la pincelada suelta y muy
abocetada, con las figuras apenas esbozadas.
El tema del cuadro trata del
matrimonio desigual y viene a ser una denuncia de las uniones de conveniencia
en las que priman los intereses económicos o de sangre frente a los enlaces por
amor. En el cuadro queda patente la diferencia de edad de los dos cónyuges. Estos
matrimonios de conveniencia, muy comunes en el siglo XVIII, fueron muy
criticados por Goya en “Los Caprichos” y por Leandro Fernández de Moratín en su
obra “El sí de las niñas”, al igual que más tarde haría Mariano José de Larra
en su artículo “Casarse pronto y mal”.
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