domingo, 22 de febrero de 2015

María Teresa con una tórtola (Luis de Madrazo)


Este retrato de María Teresa de Madrazo es el tercero de los cuatro individuales que Luis de Madrazo hizo a su hija. Pintado hacia 1880, la niña, que entonces tendría 15 o 16 años, luce un vestido blanco y sostiene en la mano una tórtola, clara alusión a la pureza y a la sencillez, simbología muy acorde con el espíritu religioso del pintor.

domingo, 15 de febrero de 2015

Tríptico de la Pasión (Iglesia de Santo Domingo de Daroca –Zaragoza-)


Actualmente en el Museo Arqueológico Nacional, este tríptico procedente de la iglesia de Santo Domingo de la localidad zaragozana de Daroca conjuga el esmalte sobre cobre con el óleo sobre tabla y el dorado. Obra de los talleres de Daroca, de hacia 1500, es un claro exponente de la influencia de los esmaltes de Limoges en España.


El cuerpo central del tríptico se compone de dieciséis placas de esmalte pintado representando escenas de la Pasión de Cristo. La lectura comienza por la placa inferior izquierda con la Última Cena para seguir con la Oración en el Huerto, el Prendimiento y Jesús ante Caifás; en la fila superior, también de izquierda a derecha, la Flagelación, el Escarnio y Coronación de Espinas, Jesús mostrado ante el pueblo judío que le condena a muerte y el Camino hacia el Calvario. En la tercera fila, entre las figuras de San Jerónimo y María Magdalena pintadas sobre tabla, el centro lo ocupa la escena de la Resurrección, entre el Descendimiento y el Entierro. En el ático se muestra la figura de Dios Padre pintada sobre tabla y cinco placas con el Calvario y los cuatro evangelistas: San Lucas, San Marcos, San Marcos y San Juan.



Las puestas, actualmente separadas, están pintadas por ambos lados: en el interior la Anunciación en la hoja izquierda y la Adoración de los Pastores en la derecha.



domingo, 1 de febrero de 2015

Campesina (Luis de Madrazo)


Luis de Madrazo realizó este apunte del natural durante su estancia en Roma mediado el siglo XIX. La obra presenta unas claras diferencias en el planteamiento compositivo con las acuarelas clásicas que realizaron todos los pintores residentes o visitantes del país. Este pequeño óleo es una pintura costumbrista, mientras que las acuarelas citadas son obras pintadas con modelo en estudios o academias, en su mayoría destinadas al comercio turístico.


domingo, 18 de enero de 2015

domingo, 11 de enero de 2015

Retablo del Convento de las Agustinas de Santa Mónica de Zaragoza



En el Museo Arqueológico Nacional de Madrid se expone una serie de seis imágenes de alabastro procedentes de un retablo del Convento de las RR.MM. Agustinas de Santa Mónica de Zaragoza. Obra del segundo cuarto del siglo XVI, posiblemente del taller de Damián Forment. Se representa a la Virgen con el Niño, entre las escenas del Nacimiento de la Virgen y la Adoración de los Pastores. En la parte inferior, el Nacimiento de San Juan entre las figuras de San Jerónimo y San Braulio.


En la primera, la Virgen se representa sedente como trono del Hijo de Dios, en contraposto y sosteniendo en la mano derecha un libro con rica encuadernación. Con el brazo izquierdo rodea al Niño desnudo, que está de pie sobre un cojín con borlones. María se viste con manto sobre una túnica, ambos decorados con motivos vegetales.


En la escena del Nacimiento de la Virgen, Santa Ana, vestida con camisa, se incorpora de un lecho con dosel para contemplar a su hija recién nacida, que es acogida en el regazo de una de las mujeres que han asistido en el parto; a su lado hay un fuego. En el lado izquierdo, una mujer, a la que le falta la cabeza, se acerca para ofrecer alimento a la madre.



En un pesebre sugerido por el entramado de cañas sostenido por maderos que sirve de fondo a la escena, se disponen dos grupos que se elevan a derecha e izquierda del protagonista del grupo, el Niño Jesús desnudo recostado sobre un cestillo. A ambos lados del Niño, sus padres genuflexos, María cruzando los brazos sobre el pecho y José apoyado en un bastón o cayado. Tras ellos, el buey y la mula, y en un plano posterior, de pie, tres pastores contemplan al Niño, uno de ellos portando sobre los hombros un carnero.


El Nacimiento de San Juan se representa en el interior de una alcoba con lecho provisto de cielo y cortinales, en el que está Santa Isabel, vestida con camisa y recostada en un cojín con borlones, incorporándose para contemplar a su hijo recién nacido, aún desnudo, que sostiene en sus brazos una de las mujeres que asistieron en el parto. En segundo plano otra mujer se dirige hacia la madre, posiblemente para ofrecerle alimento. En el fondo, a la derecha, Zacarías contempla la escena.


San Jerónimo se representa sedente, con capelo cardenalicio y manto ornado con roleos vegetales y una esclavina encima. Sostiene en sus manos un libro abierto.


Sedente también está San Braulio, obispo de Zaragoza, en contraposto y revestido de su dignidad eclesiástica, con alba sobre la que se dispone una capa pluvial; toca su cabeza con mitra prolongada en ínfulas en su parte posterior. Al igual que San Jerónimo, sostiene entre sus manos un libro abierto.