domingo, 21 de abril de 2019

Carta del hijo ausente (Maximino Peña Muñoz)


Maximino Peña pinta este cuadro en1887 durante una de sus estancias en la ciudad de Roma, lo que se traduce en un perceptible matizado del origen extranjero de la familia representada. La escena está ambientada en un modestísimo interior rural italiano en el que figura la familia al completo frente a una chimenea, con los padres acomodados en sendas sillas y sosteniendo a do de sus hijos: el varón con el padre, y la niña, de escasa edad, con su madre. Tras ellos, en un tercer plano, se encuentran dos muchachas, seguramente hijas o tal vez criadas, que parecen prescindibles en la composición. Es el niño el que lee la carta mientras su padre lo sostiene cariñosamente pasándole el brazo por la espalda, mientras que con la mano derecha aprieta el sobre de la misiva del ausente, que por la escena debe de ser su hijo mayor. Toda la familia presta gran atención a las palabras del muchacho, menos la más pequeña que trata de llamar la atención de un gato que hay al fondo de la habitación. La composición, en la que cada miembro ocupa un puesto simbólico en el espacio, recuerda los retratos fotográficos de grupo tomados en estudio, que son fiel reflejo del deseo de representación del grupo familiar, aun en ámbitos tan extraños a lo del burgués como es la campiña italiana en la que se ambienta esta obra. La obra se expone actualmente en el Museo de Zaragoza cedida por el del Prado (texto extraído del catálogo on-line del Museo del Prado)


lunes, 15 de abril de 2019

Bajo el toldo, playa de Zarauz (Joaquín Sorolla)


Sorolla pinta este cuadro en la playa de Zarauz durante el verano de 1910. Muestra a toda la familia del pintor bajo un toldo que el espectador no ve. Los personajes van vestidos elegantemente, y la playa se convierte en un ámbito de representación social, burgués y cosmopolita, más que en un lugar de disfrute espontáneo. (texto extraído del catálogo on-line del Museo Sorolla)

miércoles, 3 de abril de 2019

Virgen del Ligallo (Anónimo -Casa de Ganaderos de Zaragoza-)


Dentro del rico patrimonio que atesora la Casa de Ganaderos de Zaragoza se encuentra una representación de la Virgen al temple sobre tabla que se data en el siglo XVI. Se la conoce como “Virgen del Ligallo”. Ligallo es una palabra aragonesa de origen pastoril que hace referencia a las reuniones que en la Edad Media mantenían los responsables de los ganados por las noches. La Virgen va tocada con un nimbo dorado por encima de la toca que le cubre la cabeza enmarcando el rostro en el que destacan unos rasgos dulces y serenos de posible influencia italiana.

lunes, 25 de marzo de 2019

San Pedro penitente (Jusepe Ribera “El Españoleto”)


En el Museo de Bellas Artes de Carcasona se expone este óleo sobre tabla, obra de Jusepe Ribera, que representa a San Pedro penitente. El Apóstol se presenta como un hombre anciano de perfil sobre un fondo oscuro con las manos juntas y apretadas en un gesto arrepentimiento que se acompaña con las lágrimas que salen de los ojos que están mirando al cielo como buscando el perdón.


lunes, 18 de marzo de 2019

San Miguel Arcángel (Ruesta -Zaragoza-)


Esta tabla representando a San Miguel Arcángel, obra del primer tercio del siglo XVI, se expone en el Museo Diocesano de Jaca procedente de la iglesia parroquial de la Asunción de la localidad zaragozana de Ruesta. San Miguel aparece ataviado como guerrero luchando contra el demonio mientras sujeta una balanza en su mano izquierda en el momento de pesar las almas durante el Juicio Final. Se representa como un joven alado con rostro de rasgos suaves y melena castaña que corona un nimbo. La cabeza está ladeada hacia su izquierda y dirige la mirada hacia el demonio que yace vencido a sus pies. Viste una cota de malla, una armadura delicadamente trabajada con codales y rodilleras, capa que cubre hasta las pantorrillas y zapatos rojos. Con la mano derecha sujeta una espada de gran tamaño sobre la cabeza del demonio. Los platos de la balanza que lleva en la otra mano los ocupan sendas figuras que representan a las almas que van a ser juzgadas.
La zona inferior de la composición la ocupa la figura del demonio, tumbado sobre el suelo y pisoteado por San Miguel. Su cuerpo tiene un aspecto monstruoso que mezcla elementos antropomorfos y animales, en contraposición a la belleza con que se representa al Santo. El rostro tiene un aspecto caricaturesco, con ojos desorbitados, nariz y boca muy grandes y orejas puntiagudas, a lo que se unen los brazos con púas, largas uñas, un ojo en el vientre y garras de ave. (texto extraído del catálogo on-line del Museo Diocesano de Jaca)