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viernes, 13 de marzo de 2020

Pinturas murales de la ermita de San Juan Bautista (Ruesta -Zaragoza-)


En el Museo Diocesano de Jaca se expone el conjunto de pinturas murales del siglo XII que decoraban el ábside de la ermita de San Juan Bautista del pueblo de Ruesta que- aunque perteneciente a la provincia de Zaragoza. se engloba en la Diócesis jacetana. La obra no está completa ya que presenta varios espacios donde se ha perdido la policromía, especialmente en el lado izquierdo que fue el más afectado por las humedades.
La bóveda está presidida por el Pantocrátor, con Cristo en Majestad en posición sedente inscrito en una mandorla, sosteniendo el libro sagrado con la mano izquierda y en posición de bendecir la derecha. En el interior de la almendra mística hay también siete vasijas en alusión a las siete lámparas del Apocalipsis. A ambos lados de su zona inferior aparecen sendos árboles, el de la izquierda del espectador con aspecto marchito y el de la derecha florido. Flanquean al Pantocrátor cuatro medallones con las figuras de los evangelistas y sus símbolos. En el ángulo superior derecho San Juan con el águila; debajo San Lucas y el toro; en el lado superior izquierdo San Mateo con un hombre alado, y debajo el resto de otro medallón parcialmente perdido que correspondería a San Marcos acompañado de la figura de un león. En el extremo derecho de la bóveda se representa a un serafín, ángel con tres pares de alas repletas de ojos.


Separa la zona de la bóveda de los muros una greca con decoración geométrica. Esta parte está ocupada por dos escenas que a ambos lados de una ventana central con decoración de casetones. A la izquierda del hemiciclo absidial se representa un Calvario que está en muy mal estado de conservación, y a la derecha las figuras de seis apóstoles, de los que solamente los dos de la izquierda pueden ser identificados como Simón y Judas por las inscripciones que figuran sobre sus cabezas. Bajo la ventana hay un Crismón trinitario de formato cuadrado. Da paso a la zona absidial un gran arco triunfal de medio punto ornamentado con temática vegetal. En la jamba derecha aparece San Pedro y en la enjuta del mismo lado un pavo real.
Destaca en el conjunto un claro predominio del dibujo a base de líneas gruesas, la aplicación de colores planos, la inexpresividad de los personajes y la bidimensionalidad. (texto basado en el que figura en el catálogo online del Museo Diocesano de Jaca)


martes, 3 de marzo de 2020

Cristo Pantocrátor (Ruesta -Zaragoza-)


Esta pintura mural se considera como un arrepentimiento del artista que decoró el ábside de la ermita de San Juan Bautista de Ruesta, ya que se encontró bajo el rostro del Pantocrátor que preside la bóveda en el proceso de arranque de las pinturas murales para su traslado al Museo Diocesano de Jaca, donde actualmente se exponen. Obra del siglo XII, representa una cabeza masculina con largo cuello. En el rostro se aprecian unas gruesas cejas, ojos almendrados de gran tamaño y color negro, nariz recta, boca cerrada y barba, aunque esta zona inferior se conserva incompleta. Se completa con dos toques rosados bajo los ojos, a ambos lados de la nariz. (texto basado en el que figura en el catálogo online del Museo Diocesano de Jaca)

lunes, 18 de marzo de 2019

San Miguel Arcángel (Ruesta -Zaragoza-)


Esta tabla representando a San Miguel Arcángel, obra del primer tercio del siglo XVI, se expone en el Museo Diocesano de Jaca procedente de la iglesia parroquial de la Asunción de la localidad zaragozana de Ruesta. San Miguel aparece ataviado como guerrero luchando contra el demonio mientras sujeta una balanza en su mano izquierda en el momento de pesar las almas durante el Juicio Final. Se representa como un joven alado con rostro de rasgos suaves y melena castaña que corona un nimbo. La cabeza está ladeada hacia su izquierda y dirige la mirada hacia el demonio que yace vencido a sus pies. Viste una cota de malla, una armadura delicadamente trabajada con codales y rodilleras, capa que cubre hasta las pantorrillas y zapatos rojos. Con la mano derecha sujeta una espada de gran tamaño sobre la cabeza del demonio. Los platos de la balanza que lleva en la otra mano los ocupan sendas figuras que representan a las almas que van a ser juzgadas.
La zona inferior de la composición la ocupa la figura del demonio, tumbado sobre el suelo y pisoteado por San Miguel. Su cuerpo tiene un aspecto monstruoso que mezcla elementos antropomorfos y animales, en contraposición a la belleza con que se representa al Santo. El rostro tiene un aspecto caricaturesco, con ojos desorbitados, nariz y boca muy grandes y orejas puntiagudas, a lo que se unen los brazos con púas, largas uñas, un ojo en el vientre y garras de ave. (texto extraído del catálogo on-line del Museo Diocesano de Jaca)